“Star Wars: La Amenaza Fantasma”: un ambicioso pero mediocre esfuerzo

22 de noviembre del 2019

Por: Carlos Yaya.

“Star Wars: La Amenaza Fantasma”: un ambicioso pero mediocre esfuerzo

Póster oficial - Star Wars: La Amenaza famtasma

Esta es la primera entrega de un ciclo retrospectivo de la épica espacial más grande de todos los tiempos ¡Star Wars!

La República Galáctica es ineficiente, burocratizada e incapaz de defender a sus regiones más lejanas. Cuando el Senado decide establecer impuestos a las rutas comerciales, la Federación de Comercio ignora estas iniciativas e invade el planeta de Naboo para explotar sus recursos. La reina de Naboo, con el socorro de dos Caballeros Jedi, decide escapar hacia la Capital para alertar al Senado y generar simpatía por la situación de su pueblo. Posterior a fatídicas circunstancias, la nave de la Reina queda estancada en el peligroso planeta Tatooine, donde la determinación de Anakin, un pequeño esclavo, cautiva al maestro Jedi Qui-Gon Jinn.

La historia de “Episodio I” intenta establecer esta entrega más allá de lo que cualquier película de acción ofrece. La idea de una República decadente y vulnerable a los intereses de un pequeño gremio económico no es la idea más descabellada que ha tenido George Lucas. Por poquito, podría decirse que esta película está basada en hechos reales. Aquí, el creador de la aclamada trilogía original establece una mano invisible capaz de utilizar a su favor la corrupción del Senado Galáctico y la avaricia de la Federación de Comercio e iniciar un plan que, brillantemente, culminaría con la instauración del Imperio Galáctico. Si bien Lucas cede un peso temático especial a esta trama, no logra hacer de esta conspiración algo emocionante.

Los misteriosos Sith, los maestros en el Lado Oscuro que buscan tomarse la República, afirman que buscan vengarse de los Jedi sin tomarse la molestia de explicar porqué. Sin una justificación clara más allá de su “maldad”, los Sith motivan superficialmente toda la trama. Del mismo modo, no es mostrada alguna agresión por parte de la Federación hacia la gente de Naboo, razón por la cual ni estos villanos o sus droides de papel se sienten como una amenaza. Por el lado de los buenos, Lucas introduce al Consejo Jedi, los protectores de la República y maestros de la Fuerza, el poder espiritual que mantiene unida a la galaxia. Este grupo conformado por tradicionalistas, se enfrasca en diálogos muy planos que no llevan a ningún sitio la trama, cuando deberían mostrar claramente cómo su personalidad tan conservadora nubla su visión e impide la defensa de la República.

Los personajes principales de “Episodio I” habitan un mundo totalmente perjudicado por un guión desinteresado, pero su caracterización si logra interesar: Qui-Gon Jinn, el radical maestro Jedi, es tan sabio como consciente de la inercia del consejo al que sirve; la Reina Amidala, motivada por un Senado incompetente, regresa a su planeta buscando la manera de enmendar su relación con el pueblo indígena Gungan y entregarse a salvar su nación; finalmente, el pequeño esclavo Anakin Skywalker, un niño tierno, desinteresado y con talentos inmensurables, sueña liberar a los esclavos de su planeta natal. Anakin, al ser entregado a la tutela de Qui-Gon y el Consejo, es enfrentado con el hecho de que debe renunciar a sus sentimientos para ser un buen Jedi, lo que incluye también reprimir cualquier rastro de vulnerabilidad y sacrificar la relación de apego que tiene con su mamá para realizarse como guerrero.

Es triste que la sola presencia de estos personajes no sea suficiente para salvar la película de ser tan estática. Actores con experiencia como Liam Neeson, Natalie Portman y Samuel L. Jackson,

suenan tan planos como el traductor de Google; ninguno logra que sus líneas o su presencia definan el conflicto de sus personajes. Tampoco ayuda que no tengan momentos para romper la tensión con algún sarcasmo pues todas las líneas medianamente graciosas son entregadas el indígena gungan Jar Jar Binks, cuya ridícula presencia es capaz de eliminar seriedad a secuencias que la necesitan. Causa mucha impotencia que Binks tenga un arco narrativo completo para su personaje y no exista alguno para Obi-Wan Kenobi, el aprendiz de Qui-Gon, quien es esencial en las siguientes entregas.

En cuanto a la acción, secuencias contadas logran demostrar toda la imaginación que puede entregar Star Wars. Una emocionante carrera, a lo Nascar, está muy bien lograda y marcada por una mezcla de sonido que enfatiza con destreza el motor de cada nave. El acto final que involucra batallas espaciales y campales, un golpe de Estado y una magnífica pelea con sables de luz, es también muy memorable. Destaco la confrontación de Qui-Gon y Obi-Wan vs Darth Maul pues la coreografía evidencia la personalidad de estos contrincantes:Qui-Gon canaliza su tranquilidad antes de batallar al lord Sith, mientras Maul centra todo su odio en su oponente. El último punto positivo a destacar es la partitura de John Williams, quien cuenta la historia con más energía que el director. Por ejemplo, cuando la República le da la bienvenida a un nuevo líder, Williams ya está introduciendo de forma implícita el tema musical del mayor dictador de la ciencia-ficción.

Para finalizar, es necesario destacar que una debilidad lamentable de “Episodio I” son sus efectos especiales. En señaladas secuencias como la carrera y la batalla espacial final, además de algunos exteriores como el planeta desértico Tatooine, los espacios urbanos del planeta Coruscant y hasta el Senado, los efectos visuales logran impresionar, pero el resto de la película se nota muy artificial. Los bosques, las columnas de los palacios, la profundidad de otros espacios y hasta el césped se ven muy falsos. Mientras, la trilogía original ha logrado envejecer muy bien, a “Episodio I” la edad no le ha sentado.

Es claro que en “La Amenaza Fantasma”, no se hizo justicia a la ambición del contexto político que se quería mostrar gracias a una dirección que rebaja a sus actores a robots. No obstante, la película tiene bastante imaginación y cuando logra impresionar, definitivamente es buen entretenimiento gracias al esbozo adecuado de sus personajes y el inicio del cautivador arco narrativo de Anakin Skywalker.

Carlos J. Yaya
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