El sueldo no me alcanza para nada

El sueldo no me alcanza para nada

30 de junio del 2016

Si usted abrió este artículo porque se sintió identificado/a por el título, pues usted es de los míos. Si, a mí tampoco me alcanza el dinero que ganó para los gastos básicos que tengo, o para poder pensar en irme a un paseíto “aquí no más” a Melgar o bueno, vámonos de ‘gomelos’, y viajemos a Cartagena. Pero, además, tampoco me alcanza para pensar en hacer un posgrado o si la logro, tendré que dejar de lado otras pocas cosas que a veces hago en el mes, como ir a cine con mi sobrino.

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Estoy segura que esta breve situación de vida expuesta anteriormente, no solamente me pasa a mí, sino a cientos de colombianos y colombianas que deben vivir al mes con $689.454 mil pesos que es el salario mínimo que gana cerca del 54% de los habitantes de Colombia.

Pero usted y yo, querida o querido lector no somos los únicos a los que nos toca apretarnos cada mes el ‘botón del pantalón’, como reza la canción de Systema Solar y que nos vemos ‘a rastras’ para poder lograr llegar a fin de mes sin deber los próximos 10 sueldos. No señores, ahora resulta que a nuestros pobres congresistas también les toca duro. Y la platica no les alcanza.

Y es por eso mismo que entonces los congresistas ganarán $ 27’929.064, de acuerdo con el nuevo ajuste salarial que estuvo por el 7.7%, lo que significó un incremento para cada uno de $2.013.629 pesos. Y como si esto no bastara hay que agregar que ellos y ellas tiene tres primas, plan de telefonía móvil, vehículo blindado, entre otros beneficios.

Es sin duda alguna una vergüenza lo que ahora pasa. Si nos comparamos con otros países, ahí si es que la cosa se pone peor. En Estados Unidos, por ejemplo, la relación de la remuneración de los congresistas respecto al ingreso de la población, era 3.4, en Alemania 2.8 y en Francia 2.0, solo por nombrar algunos. En Colombia es de 17. ¡Indignante!

Y sí, muchos dirán ‘que niñita esta, como si fuera a hacer mucho con su indignación’. Pero es que poco o nada puede hacerse, o ¿qué podríamos hacer? Temo que, cada día vamos de mal en peor. Y que la paz, no es sólo la dejación de armas, no es sólo el cese al fuego. Sino también, cambios estructurales, que porque no, deben empezar desde nuestros honorables congresistas. El ejemplo empieza por casa.

No creo que pueda haber paz con hambre, sin educación (con un salario mínimo con el que es imposible estudiar) y sin equidad. Y de eso último sí que abunda en nuestro país.

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