Tenemos que tumbar este régimen

10 de julio del 2012

Dos días antes de ser asesinado Álvaro Gómez Hurtado dijo en una entrevista por televisión que el entonces presidente Ernesto Samper no se caía porque nadie lo estaba tumbando. Y que lo importante no era tumbar al presidente, sino al régimen, pues no vale la pena tumbar al presidente porque el régimen monta, nuevamente, uno […]

Dos días antes de ser asesinado Álvaro Gómez Hurtado dijo en una entrevista por televisión que el entonces presidente Ernesto Samper no se caía porque nadie lo estaba tumbando. Y que lo importante no era tumbar al presidente, sino al régimen, pues no vale la pena tumbar al presidente porque el régimen monta, nuevamente, uno peor o igual.

Y eso es lo que deberíamos hacer con el Congreso de este país.

No sirve de nada tumbar la reforma a la Justicia si no tumbamos los congresistas que le montaron los micos. Yo pienso que esos doce señores exóticos no se caen. ¿Por qué? Porque nadie los está tumbando. Ya nadie habla de la reforma. Eso ya pasó. El estupor nacional es cosa del pasado. Ellos no se caen, pero no pueden seguir en las curules que por obra y gracia del puedo y de Dios están ocupando como si nada. La moral y la dignidad no importan. Eso son valores del pasado. Si existieran entonces ya habrían renunciado como lo hizo el ministro de Justicia.

Sin embargo, así se caigan estos doce congresistas la gran mayoría Congreso debería ser revocado. Desde las primeras constituciones de esta República lo que ha habido es un régimen; un régimen egoísta, ciego, corrupto, sinvergüenza. Lleno de escándalos, de crímenes, de violaciones a la Constitución, sedientos de poder. Hace un par de meses un estudiante de Ciencias Políticas me dijo que tumbar al régimen es tumbar la totalidad del establecimiento político de este país. Yo le respondí que sí.

No cabe duda que hay senadores intachables, pero son una pequeña porción de la totalidad del Congreso. En ese lugar hay, vuelvo y digo, un régimen amparado por las mafias. Inclusive muchos de sus miembros sub júdice por escándalos tan sórdidos como la parapolítica y yidispolítica, y otros tantos que ya han sido condenados.

Los doce parlamentarios que le colgaron los micos a la reforma son viejos zorros que ya han ocupado puestos en el Parlamento.

Llama la atención Eduardo Carlos Enríquez Maya, uno de los conciliadores del Senado. Este señor tiene una investigación disciplinaria e investigación preliminar por supuestos malos manejos en la DNE.

El senador Juan Carlos Restrepo Escobar, otro de los senadores conciliadores de la reforma, está siendo investigado por supuestos nexos con grupos armados ilegales.

El bello e ilustre presidente del Senado, Juan Manuel Corzo, también conciliador, es investigado por tráfico de influencias. Cabe destacar que dijo que no leyó la reforma.

¿Cuántos parlamentarios más tienen cuentas pendientes con la justicia? Si eso no es un régimen, entonces ¿qué es?

Este país poco a poco ha despertado de la bobada en la que nos tenían estos leguleyos. Ya son dos las reformas que le tumbamos a este Gobierno. Todo esto es posible porque nos estamos metiendo en el papel de constituyente primario. Pero no es suficiente. La reforma no era el problema; el problema está ahí, en el Congreso. Un grupito de hampones que se ganan millones de pesos por representar los intereses del pueblo. El problema es que los intereses de la gran mayoría del pueblo no son los de ellos.

Ya tienen mi firma para los que están proponiendo el referendo que revocará el Congreso.

Apunte: Una nueva plaga está naciendo. Fue anunciada el jueves, en  el homenaje al exministro Fernando Londoño. Se llama Puro Centro Democrático, el contraataque del uribismo para retomar el poder. La nueva plataforma política de Uribe. Si este grupito ramplón llega al poder, enterraremos la poca dignidad que le queda a este país.

Rest in peace, Colombia.

Twitter: @sebastiandiazlo

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