Tener éxito

17 de septiembre del 2012

¿No es suficiente con creer que se ha tenido éxito, como quien cree que hay un hombre invisible llevando registro de todo lo que hacemos?

No sé qué es «tener éxito». Dicen que hay que tenerlo, ese estado del alma o premio al esfuerzo o tumor obsesivo llamado «éxito». Pero nadie sabe bien qué es. O todos lo saben, todos, pero nadie quiere decirlo.

Hay éxitos ilusorios, como los diálogos de paz entre el gobierno Santos y las Farc. «Ilusorio», esa palabra tan bonita y tan parecida a «iluso», seguramente porque vienen del mismo lado. Hay quienes sienten que el hecho de dialogar ya es un logro, un éxito parcial. Debe ser la misma gente que piensa que la intención es lo que vale. Yo no quería engañarlo, yo no quería violarla, yo no quería matarlo. Ah bueno, menos mal. Por esta vez pase, y no lo vuelva a hacer.

Hay éxitos aislados que se vuelven grandes, demasiado grandes. La selección Colombia les ganó a Urugay y a Chile, y los periódicos encabezan sus noticias con frases épicas de esperanza. Qué alegría ser colombiano, qué felicidad haber nacido al interior de estas fronteras imaginarias que solo sirven para intercalar guerras y épocas de comercio, y para jugar fútbol. La nacionalidad, la patria, y la placenta húmeda de una vaca resbalando por la pared. Cosas sin importancia.

Hay éxitos simbólicos, alejados de los hechos. Dicen que Mockus cambió a Bogotá a través de sus campañas pedagógicas de disfraces de superhéroes, muñecos para boxear, zanahorias gigantes con patas, tarjetas rojas y verdes, mimos y payasos. La ciudad cambió pero volvió a cambiar, y su evidente retroceso es relativizado por quienes creen que los logros de Mockus prevalecen por el valor simbólico que llegaron a tener. Al fin y al cabo, ¿quién quiere una ciudad segura, libre de corrupción, transitable? El recuerdo de un alcalde amante del teatro urbano pero incapaz de decir una frase coherente es suficiente.

Hay éxitos falsos, como la guerra que libró Uribe contra todo aquel que no fuera uribista. Unos dicen que ya no hay paras, que ya no hay Tirofijo, incluso que ya no hay guerra. Y no, qué va a haber guerra, lo único que hay es una que otra masacre aislada.

Ésa, creo yo, es la concepción de “éxito” que más abunda: el éxito falso, que tiene un poco de ilusorio, de aislado y de simbólico. La celebración de la independencia, la democracia y el derecho al voto, la resurrección de Cristo. Falsedades hermosas pero estúpidas. Éxitos falsos. Placebos.

Sin duda estoy omitiendo otros: los éxitos personales, colectivos, empresariales, académicos, cosas menos abstractas pero menos entretenidas de desmenuzar. Pero ésos también suelen ser ilusorios, aislados, simbólicos, falsos. Al final, ¿quién tiene éxito en la vida? ¿No es suficiente con creer que se ha tenido éxito, como quien cree que hay un hombre invisible sentado en una nube llevando registro de todo lo que hacemos?

Mejor dígamelo usted, que es una persona exitosa… ¿qué es «tener éxito»?

Imagen: Broken 1000 Faces, Kimura.

http://hoynoestoymuerto.com
@nykolai_d

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