Todos los venezolanos tenemos VIH

29 de julio del 2018

Como nadie nos quiere es como si lo tuviéramos. Ya es costumbre que se escuche «el rumor de un pregonar» cuando se habla de inmigrantes venezolanos y enfermedades. Hay quienes se atreven a decir que en el Hospital de Maicao han aumentado los casos de personas con VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) pero nadie tiene […]

Todos los venezolanos tenemos VIH

Como nadie nos quiere es como si lo tuviéramos. Ya es costumbre que se escuche «el rumor de un pregonar» cuando se habla de inmigrantes venezolanos y enfermedades. Hay quienes se atreven a decir que en el Hospital de Maicao han aumentado los casos de personas con VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) pero nadie tiene las pruebas para demostrarlo.

Es curioso que se haga tal afirmación, con tanta ligereza, cuando en Colombia para realizar una prueba de detección del VIH debe ordenarla un médico especialista previa examinación, y además se le solicita al paciente una orden de consentimiento para hacer el estudio. Ni siquiera los centros médicos de atención al paciente con VIH se han alarmado.

Da la impresión que la opinión pública busca alimentar la xenofobia a toda costa, y como el colombiano es político correcto criminaliza en base de lo desconocido –y del aumento en los servicios de prostitución-. Falta de educación sexual es lo que se está viendo.

Resulta y acontece que el problema no es el VIH, sino las parturientas, al menos con mayor preponderancia. En un reciente reporte se presentaron estadísticas sobre los casos de embarazadas procedentes de Venezuela en los hospitales fronterizos. Sólo en Riohacha, en lo que va de año, se han atendido 367 casos, y la cosa va en aumento.

El problema no es el parto, el problema es si hay que hacer cesárea y no hay un previo control. Muchas de estas mujeres están enfrentadas a dos cosas: alimentación y legalidad.

Allí vemos a la justicia interviniendo. No se niega que el Estado colombiano mantiene sus alertas, pero seamos sinceros, más allá de lo imperativo de atender a esa población lo que menos se quiere es más argumentos que delaten el sistema privatizado. Sin embargo, jamás escucharas a un venezolano hablar mal del sistema porque tiene un peor referente.

De por sí, ya se vuelve complicado incorporar 867 mil personas al programa de salud subsidiado y más cuando la desinformación está jugando marullo. También ha sido imposible focalizar al grupo poblacional.

Muchas enfermedades erradicadas en ambos países han vuelto a surgir y la salubridad pública amerita ponerle el ojo. En Venezuela hace rato que no hay vacunas, sin contar la fuga de talento y la falta de mantenimiento en equipos y hospitales. Todo aquel que cruza la frontera enfermo lo hace, no por construir una vida, sino por preservar la que tiene.

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