Diez empresas que se merecen un madrazo en Colombia

30 de septiembre del 2013

10. Tu Boleta

Mejor, “Tumboleta”. Se adueñaron del negocio de los tiquetes. Este es su asterisco: *Al valor de cada entrada se suma el costo por servicio (no incluye costos de entrega). ¿Cuál servicio? A nosotros, los ciudadanos, simplemente nos toca pagarles más por boletas que, a veces, solo ellos venden.

9. El Icetex

Un crédito con ellos es una cadena perpetua. En el Icetex facturan mal las cuentas, los recibos que llegan a los estudiantes muchas veces están errados. Las condiciones que imponen se pueden conocer de antemano, sí, pero la verdad nos dice al final que la ayuda económica no existe y que simplemente esto se trata de un negocio que va de la mano con el siguiente punto.

8. Los bancos

Van todos en la misma bolsa. Por un CDT de 10 millones a un mes pagan cinco mil pesos, pero no más por cada cuota trimestral de manejo de una tarjeta de crédito cobran 60 mil. La cuota de manejo de las cuentas de ahorro subió 16.8 % en promedio en los primeros seis meses del año, según la Superintendencia Financiera. Bancolombia y los bancos del grupo Aval ganaron 2,5 billones de pesos a agosto. Con todo ese dinero, no son capaces de contratar un cajero más en sus sedes para acabar con las enormes filas en las que esperamos horas –como borregos- para que ellos se queden con nuestra plata.

7. Avianca

Por estos días es Avianca, pero metamos ahí también a sus compañeras de alas. El caso es que se revenden vuelos, muy pocas veces se cumplen los horarios, siempre hay tráfico aéreo, demoras por lluvias y cobran para ir a Cartagena como si uno viajara a Australia. Son unos abusivos. Para hablar en sus términos, son unos aviones.   

6. Ecopetrol

Esta empresa tiene un buen nombre para la mayoría de los colombianos, pero no para mí. Así de Claro (ya vamos con ellos) lo explicó Juan Gossaín: “En Corea del Sur, la gasolina es más barata, aunque ese país importa el combustible desde Colombia”. Ecopetrol no es capaz de cobrar lo justo porque –con el respaldo del Gobierno- asegura que se dejaría de invertir “en lo social”. Falacias y más falacias disfrazadas en una empresa que gana dinero a borbotones a nuestras expensas. Les pagamos gasolina como ricos siendo pobres. ¡Es indignante!

Claro, kienyke

5. La Policía

La queja es sobre todo contra la Policía de Tránsito. Los anteriormente llamados “chupas” solo aparecen por ratos, casi nunca están en los trancones, y en el día a día solo trabajan para poner “partes”. Por ahí uno ve a uno que otro de pie, convertido en un maniquí mientras el trancón se le pasa por sus ojos. Ayudar a la comunidad está lejos de su propósito. Su autoridad la confunden con prepotencia. Ahora, aprovechemos para decir que la Policía en general abusa de la fuerza. Estas siglas por sí solas le traen muchos sentimientos a un colombiano: ESMAD.

4. Los taxis

Otro combo en este ranking. Los taxistas van solo donde quieren y por donde ellos quieren (ahora que lo pienso tal vez para ahorrar algo de la gasolina que les cobra Ecopetrol). Adulteran los taxímetros y cobran mucho más de lo que deben. Algunos conductores, además, ponen espejos en puntos clave para ver la ropa interior de las pasajeras, otros son asesinos al volante, incluso algunos trabajan con tragos en la cabeza. Son mañosos, atravesados. En ellos se roba, se secuestra (algunos le dicen a eso paseos millonarios para que suene más lindo). Los taxistas en Colombia son un mal necesario. Los honrados pueden ser la mayoría, pero los demás justifican su mala fama.

3. TransMilenio

El TransMilenio es como una exnovia a la que se le recuerda con algo de cariño. Ahora, sin embargo, se sufre demasiado. No hay espacio, todos vamos espichados, ahogados, apachurrados. No hay buses suficientes. Las rutas a veces no se cumplen y es caro. No sé si usted sepa pero en México, por ejemplo, un tiquete en metro cuesta aproximadamente 500 pesos. Aquí nos vale más de un dólar meternos en la lata de sardinas, que se abre por si fuera poco con dos tarjetas porque a estas alturas de la vida todavía no tenemos una tarjeta unificada para usar el servicio. TransMilenio, que contamina hoy salvajemente a Bogotá, ha sacado el animal que llevamos dentro los capitalinos. Nos volvimos unas bestias para entrar, para salir del bus.

2. Los hospitales

En serio es muy duro ver cómo un moribundo espera turno en el piso sucio. La espera para la atención es eterna, son kilométricas las filas para pedir una cita, llamar es un imposible. Y cuando se logra este milagro la receta que dan los médicos es Ibuprofeno para el dolor de cabeza e ibuprofeno para el cáncer, para el sida y para la gastritis. Esto es el caos absoluto. Es la degradación del hombre sin una camilla y sin nadie que le socorra. No podría poner un solo nombre de un hospital porque son muchos los que están en la misma calamidad.

1. Claro

¿Quién más? Esta empresa es una completa desgracia. Felipe Zuleta acumuló bien el desahogo: “Los operadores de celular nos roban, nos joden la vida, nos engañan, nos hacen toda clase de vejámenes y no podemos hacer nada, absolutamente nada”. Es un robo público lo que hace Claro. Pagamos por un servicio que no existe. No salen ni entran las llamadas, otras veces se caen, hay problemas con el chat, hay problemas con todo… Cancelar el servicio es una odisea, hay cláusulas que lo impiden. La atención al cliente es perversa. Uno puede durar dos horas al teléfono, colgar y seguir en las mismas. Claro que te odiamos, Claro. Te ganas el primer lugar de este ranking con creces, incluso sobre los hospitales porque ellos no tienen tanta plata y a ti, en cambio, te manda el hombre más rico del mundo.

Mi Twitter (como para discutir el ranking):  @javieraborda

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