Tu Esmalte Dental

19 de mayo del 2019

Opinión de Camilo Villegas

Tu Esmalte Dental

Mañana tienes que ir al odontólogo, te van a extraer las cordales. Ahí estarás, tirada en el sillón, ofreciendo tus dientes a un cirujano maxilofacial que los estrangulará con taladros y pinzas para que se manifiesten los vasos, tus vasos sanguíneos, que aparecerán enseguida como un clítoris asustado en la zona más frágil de tu cavidad oral. Ahí estarán, aguja y anestesia, rompiendo las barreras de tus mucosas, penetrando con violencia calculada el tejido gingival, del que extraerán tus últimas muelas, llenas de leucocitos y linfocitos… Llenas de sangre, todo lo que te pertenece suena a poesía, también tus incisivos y tus premolares. Ahí estarán ya tus dientes, en un contenedor de residuos médicos, esperando a ser recogidos por una compañía de gestión que los tomará e incinerara con otros residuos eliminando microorganismos dañinos. Tus muelas cruzando toda Bogotá en una bolsa biomédica mientras tú con la boca maltratada sacas el auto del parking y pones una canción de Radiohead que cantarás entre semáforo y semáforo. Tus muelas del juicio por un lado, tu cuerpo por otro y yo por otro.

Ahora imagino que soy el técnico de laboratorio al que le llegan tus cordales, esas que acaban de robarte y en vez de incinerarlas me las como. Me como todas tus muelas, las de arriba y también las de abajo, como me comería todos tus colmillos y toda tu lengua. Y daría cuenta también a ojos cerrados de toda tu mordida y de todo tu calcio, aunque para ello tuviera también que beberme la muestra de sangre que tan delicadamente, la semana pasada, has suministrado sobre alguna probeta de plástico esterilizada. Tú atravesando la ciudad en una dirección, tus cordales en otra y yo mismo en otra, cada uno víctima de un destino, de un conjunto de enzimas, de un RH positivo o negativo, de un tiempo de hinchazón, de un montón de intermediarios. Pienso a estas horas de la tarde en tu esmalte dental y me excito como un adolescente. Cuántas palabras inauditas componen tu cuerpo, amor. Y todas llueven en este instante sobre Bogotá.

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