Un acto rebelde por la paz

27 de julio del 2011

La nueva petición de los representantes palestinos ante la Asamblea General de Naciones Unidas de un reconocimiento internacional como estado independiente es un nuevo paso que se quedará en el intento pero que sienta un precedente el cual Israel ya no puede ignorar. La representación palestina asegura tener el apoyo de al menos 120 naciones […]

La nueva petición de los representantes palestinos ante la Asamblea General de Naciones Unidas de un reconocimiento internacional como estado independiente es un nuevo paso que se quedará en el intento pero que sienta un precedente el cual Israel ya no puede ignorar.

La representación palestina asegura tener el apoyo de al menos 120 naciones (entre ellos varios países latinoamericanos como Argentina y Brasil). Pero en caso de ser aprobada en la Asamblea General, deberá pasar luego por el Consejo de Seguridad donde debe enfrentarse al poder de veto de los miembros permanentes (Rusia, Francia, Estados Unidos, China y Reino Unido). Por supuesto, en esa instancia se enfrentará a la oposición de los Estados Unidos, eterno aliado de Israel, quien afirma que para lograr la independencia palestina primero se necesita un acuerdo de paz con el estado judío a pesar de que el proceso lleva estancado desde que en 2007 el grupo de resistencia islámica Hamas (considerado como terrorista por países como EEUU, Canadá o la Unión Europea) obtuviera la mayoría parlamentaria en Gaza.

La salida de Hamas del poder es improbable si se tiene en cuenta la desesperada posición del pueblo palestino quien ya no ve en Fatah (principal miembro de la Organización para la Liberación de Palestina OLP) ni la voluntad ni el poder para lograr una independencia digna. Todo con razón pues después de la muerte del emblemático líder Yasser Arafat, las gestiones de Mahmud Abbas no han sido más que infructuosos intentos aplastados por la inquebrantable posición de Israel en temas fundamentales como la soberanía de Jerusalén o el retiro israelí de territorios ocupados.

El panorama en Medio Oriente se ve cada día más oscuro. Seguramente Israel solo espera que el problema palestino se desaparezca paulatinamente imponiendo brutales bloqueos que deterioran la calidad de vida de los habitantes de territorios como Gaza, obligándolos a emigrar a países como Jordania o el Líbano que ya cuentan con inmensas colonias de refugiados palestinos. Seguramente a medida que el tiempo pase, las nuevas generaciones palestinas, desesperadas de vivir en la pobreza y el abandono, terminen por aceptar las condiciones israelíes para un acuerdo de paz y la poca dignidad del pueblo palestino finalmente desaparezca de la faz de la tierra. Lo que si es cierto es que este conflicto, uno de los más antiguos en la actualidad, no acabará con el reconocimiento internacional de Palestina como nación si no cuenta con el apoyo de EEUU o Israel. Pero al menos la nueva delegación palestina en la ONU tomó una decisión importante y mostró que la situación, ya casi olvidada por los medios y los analistas políticos, es merecedora de toda la atención mundial.

Palestina no va a ser reconocido como una nueva nación en el mes de Septiembre cuando haga su petición formal pero dependiendo de su reacción Israel va a ser reconocido o como un estado democrático, comprometido con la paz y respetuoso de la voluntad popular o como un tirano prepotente que no está dispuesto a dar su brazo a torcer a pesar de que el mundo se lo exige.

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