¡Un día sin Petro!

4 de febrero del 2015

¡UN DÍA SIN PETRO! Las decisiones que toma la actual administración de Bogotá encabezada por Gustavo Petro, tienen un denominador común, la improvisación y una alta dosis de confrontación con algún sector de la ciudad. Desde que Petro llegó al Palacio de Liévano marcó lo que iba a ser su gestión al frente una ciudad […]

¡UN DÍA SIN PETRO!

Las decisiones que toma la actual administración de Bogotá encabezada por Gustavo Petro, tienen un denominador común, la improvisación y una alta dosis de confrontación con algún sector de la ciudad.

Desde que Petro llegó al Palacio de Liévano marcó lo que iba a ser su gestión al frente una ciudad que necesitaba un gerente y no un “culebrero” echando cuentos y disparando propuestas sin sustento técnico y sin estudios que las avalaran.

El cambio del esquema de basuras, el NO rotundo a la construcción de la ALO – Que hace poco reculó – , el no a Transmilenio por la séptima, el cambio de un plato de comida caliente  por una bolsa de alimentos, que hoy la policía las encuentra arrumadas en las “ollas” del microtrafico, son un ejemplo de ello.

Las propuestas sacadas del sombrero se volvieron un denominador común, pico y placa por horas que infartó la movilidad, la peatonalización de la séptima que dejó sin transporte y vías de acceso a 4 mil comerciantes, 18 mil habitantes y 90 mil estudiantes y enterró mas de 400 mil millones de pesos que se invirtieron en la recuperación de algunas zonas, que por años fueron refugio de la delincuencia.

Los peajes por concesión, la no continuidad de Transmilenio hasta el aeropuerto, el POT por decreto que metió la ciudad en un limbo jurídico y los bicicarriles que volvieron un cuello de botella la carrera 50, son parte del menú de las improvisaciones de un alcalde, que llevado por la soberbia y la terquedad, piensa mas en imponer su idea por mala e improvisada que sea, que en el beneficio de una ciudad de ocho millones de bogotanos que están al punto del colapso gracias a esta fallida administración.

Un alcalde terco, mal gerente, que no ejecuta los presupuestos que pide y se le aprueban, no es bueno para una ciudad. Ahora sin ningún estudio previo y llevado por ese halo de emperador que lo embarga decidió a sombrerazo limpio, modificar el día sin carro y le agregó las motos.

Se le olvidó al alcalde Gustavo Petro que Transmilenio está colapsado, no le cabe un pasajero mas en los articulados, a no ser que le monten terrazas a la vetusta flota roja, que ya va por el millón de kilómetros recorridos en su gran mayoría.

Sin hablar de la marea azul del SITP, vacíos, viejos con casi 10 años de servicio en un 45 % de su flota, sin pedagogía para que el ciudadano conozca y use las rutas y con el “INRI” de ser hoy por hoy, un peligro para los demás usuarios de la vía.

Que los de las motos también se suban al bus dice Petro, a cual me pregunto alcalde, los ciudadanos merecen respeto por su dignidad y ya no resisten seguir andando como sardinas en lata, soportando acosos, manoseos y hurtos.

Creo que ante tanta improvisación y egolatría los ciudadanos debemos pensar ya en la creación de ¡UN DÍA SIN PETRO!

@javiermpalacio

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