Un jueves con cara de lunes

10 de junio del 2011

Hoy cuando me desperté creí que era lunes. Tenía pereza de levantarme, de ir a la oficina. No quería recibir sonrisas de nadie. Quería que cada persona con la que me encontrara tuviera una cara larga, una cara de derrota, de eliminación. Quería que fuera un lunes de esos grises, lluviosos y deprimentes, de esos que cuando no necesito que sean, son. Pero como yo convivo con la Ley de Murphy, me pasó todo lo contrario. Tuve que levantarme para ir a la oficina, a pesar de que amanecí enferma, inexplicablemente. Tuve que coger un taxi cuyo taxista era hincha del  Nacional, de ese odioso Nacional que hoy está en la final. Tuve que toparme con gente feliz, con razón y sin razón. Y, claro, para terminar, tuvo que hacer sol en una ciudad en la que el 90% de sus días no paran de llover.

Hoy fue un jueves con cara de lunes. De esos lunes en los que en la oficina lo reciben con una “risita” de lástima, de burla, de yo no sé qué pero que duele y enoja tanto como si le nombraran la madre. De esos lunes con recuerdos frescos y malditos: un mal polvo, un guayabo sin memoria, un partido de fútbol perdido.

Confieso que hubiese preferido el mal polvo pues nada que Mi amigo en el baño no pueda remediar (“unas le llaman consolador, otras le llaman amigo”). También hubiese preferido el guayabo, al fin y al cabo, es mejor no recordar lo que no se quiere ni se debe recordar. Pero para mi desgracia, me tocó el partido perdido, pero no el partido de fútbol de un domingo cualquiera. No. Me tocó el del paso a la final, el que ilusiona y desilusiona, el que termina en celebración o en enfermedad, en amigdalitis, por ejemplo.

La Equidad, un equipo flojo en la tribuna pero bueno en la cancha, me aguó mi fiesta azul. Y por supuesto que tengo rabia, por supuesto que no me gusta perder, acaso a quién le gusta. Y hoy, más que nunca, me considero una mal perdedora. Y no porque sea hincha de Millos, simplemente porque soy hincha. No acepto burlas, no acepto ninguna clase de comentarios en mi contra, en contra de mi equipo. Tengo rabia porque Nacional hoy está en la final y yo no, rabia porque La Equidad no quiso jugar ayer en el Campín, rabia por un penalti que no nos pitaron, rabia por leer la prensa y encontrarme con esos colegas periodistas que comentan que fue más La Equidad que Millonarios, que el de ayer fue el peor partido de los azules, o que los ‘embajadores’ sí tuvieron el balón, pero para qué. Y puede que tengan razón, puede que no, pero eso hoy no me importa. Tengo rabia y las razones, lo admito, son más pasionales y por ende irracionales. Tengo rabia pero no con mi equipo pues por el Millonarios de hoy solo siento un orgullo inmenso.

Hoy fue un jueves con cara de lunes, de lunes de derrota. Se burlaron de mí como también, seguramente, se burlaron de ustedes, hinchas azules. De mí se burló el celador, el taxista del Nacional, el amigo hincha de Santa Fe (de quien reconozco, yo también me burlé en el 2010), y el novio al que no le gusta Millonarios, y que además tiene la osadía de escribir una columna que hace mofa de mi equipo. ¡Definitivamente el amor es irracional! 

Hoy quiero olvidarme de este jueves fatídico, del 2-1 en contra, de la felicidad ‘verdolaga’, y de quién será el campeón.

Pero hoy, de lo único que no quiero olvidarme es de este nuevo Millonarios, del Millonarios de este año, el de Domínguez, Cíchero y Ramos, el de Páez y Robayo, el mismo que eliminó al Once Caldas y el que perdió contra la Equidad el cupo a la final. No lo quiero olvidar porque me devolvió el aliento, porque a pesar de la derrota me mantiene con esperanzas para el próximo torneo. Hoy le doy las gracias a este cuadro ‘embajador’ por sus ganas, por su lucha, por su entrega. Nos trajeron a semifinales y nos pusieron a soñar más que nunca. Hoy el sueño no se cumple pero estoy segura de que pronto se hará realidad. De que la 14  pronto llegará, así como “el día de mi suerte”.

Hoy fue un jueves con cara de lunes que, afortunadamente, ya pronto termina.

En Twitter: @linitaburgos

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