La verdadera aventura de Islas Maldivas

Foto: Salua Kamerow.

La verdadera aventura de Islas Maldivas

11 de diciembre del 2018

Partiendo desde la Costa Este de los Estados Unidos, un vuelo de 12 horas a Dubái, otro de cinco horas a Malé, un vuelo chárter de una hora sobre el Mar de Laquedivas hasta llegar a la isla donde está el aeropuerto local en el Océano Índico, un paseo en bus por 10 minutos y 30 minutos en ferri, es el viaje para llegar a Mahibadhoo, una de las atractivas Islas Maldivas.

Esparcidas en el Océano Índico hay casi dos mil islas de las cuales aproximadamente doscientas están habitadas y tendientes a desaparecer. Su población posee rasgos entre asiáticos e indios y sus tradiciones se fundan en el islam conservador regido por la Sharia, la ley islámica practicada en Arabia Saudita.

Varias de las actuaciones comunes vistas en las Américas y Europa son delitos en las Maldivas. Por ende, para visitar ese edén, es mejor conocerlas antes de llegar. Vestir inapropiadamente, traer una biblia o tora para uso personal, agarrarse de manos con su pareja, traer alcohol o productos de cerdo o juguetes sexuales, y el porte de armas son algunas de las actuaciones que pueden hacer de sus vacaciones una temporada agria.

La llegada a Mahibadhoo

Con una limonada granizada con menta fresca nos esperaban para hacer el registro en la entrada de nuestro complejo hotelero, el cual ocupa prácticamente la mayoría de la isla de Mahibadhoo. En ese mismo lugar organizamos las actividades de los próximos días. Hicimos de todo y el hotel incluye actividades y deportes acuáticos como paseo en el banano, parapente, kayak, Jetblade y vela.

Nadamos con un tiburón ballena

Esto al parecer es inusual porque encontrar a este monstruo marino toma tiempo y paciencia. Es el pez más grande que existe en el mundo y, según su historia, ha hecho parte de nuestro planeta desde hace casi cien años.

Fuimos el primer yate en llegar a donde presuntamente estaba el tiburón ballena. A mí me gritaron que me alistara y yo me alisté, a pesar de que ya había decidido no participar. Me gritó el capitán que brincara y brinqué, y más me demoré en acomodar mis gafas de careteo para sumergirme cuando vi un animal casi 7 veces más largo que yo nadando debajo de mí.

Esa sensación de no saber si seguir o parar o devolverme a la embarcación fue tal vez lo que me hizo sumergirme a apreciarlo de cerca, lo que me recordó que tal vez somos “nada” comparado con el resto de los seres vivos y mucho como para saber que es nuestra responsabilidad proteger el medio ambiente porque nosotros somos los racionales.

Foto: Salua Kamerow.

Ese mismo día nadamos con mantarrayas y tortugas y nos sumergimos unos dos metros para observar los corales de esa área. Vale la pena resaltar que para ver corales vivos es necesario obtener equipo de buceo dado que los corales vivos están al menos a unos veinte metros de profundidad.

Visita a Fenfushee

Fenfushee está ubicada a 20 minutos en Ferri desde Mahibadhoo. En línea aparece como una de las islas desiertas de las Maldivas. La realidad es que si está habitada y es una islita muy pobre donde el atractivo turístico es una escuelita con 3 salones de clases y un patio sin pavimentar o sin grama donde los niños de primaria estudian a unos 40C y sin aire acondicionado. Ahí está ubicada una de las mezquitas más antiguas de las Maldivas, con 800 años de construcción y rodeada por un cementerio donde distinguen a los hombres de las mujeres y los niños de acuerdo al arco de la tumba.

En esa isla hay dos tiendas donde venden exactamente lo mismo. La primera, con precios razonables; la segunda, los precios cuatro veces más caros. Cuando le pregunté a mi guía el por qué la diferencia si eran los mismos productos, jocosamente sugirió que uno de los dueños tiene cuatro esposas (algo perfectamente aceptado por la sociedad maldiva).

Foto: Salua Kamerow.

Día de kayak y paseo en banana inflable

Muy a pesar del maravilloso cielo azul y el agua clara sobre la arena blanca, el clima cálido y la comida rica, Maldivas tienen un atractivo que no es para todo el mundo. En la orilla del mar y sin caminar más de un metro, hay tiburones de todos los tamaños divirtiéndose con los turistas. A muchos de ellos les encanta poder interactuar con la naturaleza y con la exoticidad del mundo marino. Para la pregunta del millón: ¿muerden? No, a menos que tengas una cortada o estés en tus días.
Pero ellos ofrecen la opción de tomar un kayak y remar por máximo dos horas si hay gente esperando, de lo contrario, el tiempo es ilimitado. Desde el kayak se pueden observar los peces pepino, los tiburones y las mantarrayas.

Foto: Salua Kamerow.

Cada mes organizan el festival de la luna llena y por suerte llegamos esa semana. Básicamente es una cena con langosta y langostinos ilimitados a la luz de la luna con música folclórica de Maldivas. La comida está incluida en los paquetes turísticos (así como los espectáculos), y esta es la mejor forma de viajar a Maldivas porque es costoso turistear allá. Sin embargo, algunos paquetes incluyen todas las comidas o únicamente desayuno y cena. Yo tomé la última opción porque quería tener la oportunidad de ir a restaurantes y probar la comida maldiva. Lastimosamente la comida local no es muy diferente a la del bufé y el plato por persona es de aproximadamente 80 dólares.

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Para terminar, en Maldivas se come con la mano. A los turistas les sirve con cubiertos, pero muy comúnmente se ve a los isleños comer con la mano derecha, la izquierda se usa solo para ir al baño. Les encantan los deportes como el volibol y no le tienen miedo al mundo marino. La mayoría de la gente vive de la pesca y del turismo, y los trabajadores vienen considerablemente de otras islas en las Maldivas también o de la India o de Paquistán.

Foto: Salua Kamerow.

El hospedaje es significativamente más costoso si se prefieren los búngalos ubicados sobre el océano y con acceso directo desde el cuarto al mar. De lo contrario, hay opciones de cabañas en el centro de la isla y cerca a la playa, pero no sobre el agua. Algunos complejos hoteleros permiten el consumo de alcohol y lo ofrecen. Otros tienen solo zonas donde se está permitido consumirlo. Preguntar es siempre la mejor opción.

Así me despido hoy desde Mahibadhoo, Maldivas.

@donajodona

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