¡Una colcha de retazos!

18 de febrero del 2015

Desde el Congreso de la República se está ambientando la discusión del proyecto de ley 110 de 2014  de la Representante a la Cámara  por Bogotá Clara Rojas, que busca modificar el decreto ley 1421 de 1993, que no es otra cosa que el Estatuto Orgánico de Bogotá. Como concejal de Bogotá quiero expresar los […]

Desde el Congreso de la República se está ambientando la discusión del proyecto de ley 110 de 2014  de la Representante a la Cámara  por Bogotá Clara Rojas, que busca modificar el decreto ley 1421 de 1993, que no es otra cosa que el Estatuto Orgánico de Bogotá.

Como concejal de Bogotá quiero expresar los inconvenientes de aprobar este proyecto para brindarle a las localidades autonomía administrativa y presupuestal y que tengamos en la ciudad, mas de 20 localidades – se plantean hasta 25 –.

Bogotá no puede seguir dando pasos en falso, venimos de tres administraciones nefastas, inmediatistas y carentes de políticas públicas coherentes para el desarrollo de la ciudad.

Hoy por ejemplo estamos en la discusión si hacemos, un metro, medio metro o terminamos en un centímetro de metro y todo porque las propuestas y los proyectos no nacen de un consenso de ciudad, sino de quereres individuales.

Si hoy tenemos problemas teniendo la responsabilidad administrativa y financiera en los hombros del alcalde mayor, no me quiero ni imaginar a un alcalde mayor como convidado de piedra, mientras 20 o mas alcaldes locales, toman decisiones a su antojo y quizás sin tenerlas articuladas con las otras localidades. Se imaginan ustedes por ejemplo, que los alcaldes de Chapinero o Teusaquillo digan que no quieren la primera línea de metro por sus localidades, que hacemos, lo cortamos en Santa fe o mártires y lo retomamos en Usaquén. No señores eso no es serio con la ciudad.

Por tal razón es necesario dejar claro que es el Concejo de Bogotá el garante de hasta donde se debe o no modificar el estatuto orgánico de Bogotá, aquí no se trata de feriar responsabilidades y recursos, lo que necesitamos es un alcalde mayor articulado con los alcaldes locales para que la ciudad avance en el sentido correcto.

Asimismo implica sacar el máximo provecho a los recursos disponibles invirtiendo en la satisfacción de las necesidades de la población y las localidades deben tener competencias funcionales, como la capacidad de articular los distintos actores locales y afianzar la garantía de los derechos con la planeación del desarrollo, su ejecución y evaluación. Pero todo articulado con el nivel central, sin ruedas sueltas. La cuestionada contratación a través de los fondos de desarrollo local es un buen ejemplo del daño que le puede hacer a la ciudad darle autonomía administrativa y financiera a cada localidad.

Mas división territorial no es el camino por el riesgo de que algunas o varias localidades desconecten su realidad de la realidad de ciudad como distrito capital. Y por eso es fundamental que exista un solo Plan de Desarrollo, que sea incluyente y esté en concordancia con el Plan General de Desarrollo Económico y Social de Obras Públicas y el Plan de Ordenamiento Territorial del distrito, mediante procesos de participación que establezca el Concejo de Bogotá y que sea visible a todos los ciudadanos. Pero con un buen gerente a la cabeza.

@javiermpalacio

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