Uribe vino porque quiso y a Petro no le pagan

3 de abril del 2011

“La política es dinámica”. Semejante descubrimiento de algún voltiarepas reciente sirvió para que la expresión se asociara al encubrimiento del cinismo o del oportunismo politiquero y de alguna manera se perratió, como dirían los costeños. Pero los ciudadanos responsables y los votantes arrepentidos debieran tomar en serio la frase y comprender que la compleja realidad colombiana requiere ser observada de manera dialéctica, a veces cambiante y en ocasiones contradictoria, para poder enderezar el rumbo del interés común, sin visiones miopes ni concepciones estáticas.

Por ejemplo, hoy al mirar con sentido de pertenencia de ciudad se impone rescatar el principio sagrado de lo público que inspiró la administración Mockus y el criterio cuasi sagrado del espacio público que inspiró a Peñalosa. Frente a carruseles de contratación de la administración distrital y a las obras inconclusas de Moreno, no hay un solo bogotano que no eche de menos estos conceptos de quienes hoy se juntan en el Partido Verde.

Para ser justos, se echa de menos incluso a Lucho, quien por priorizar lo social y querer una Bogotá sin hambre descuidó en parte la infraestructura y sin querer sirvió en bandeja de mucha plata el triunfo de Samuel y de los Nule en el distrito.  Al margen de las responsabilidades políticas, administrativas, fiscales y hasta penales que puedan encontrar la Fiscalía o las otras ías, lo cierto es que la administración de Moreno pasará a la historia como si hubiera sido ejercida por “el Moreno”, aquel que nos dejó dinámicamente ante la validez de su populachera frase: “Esto tiene que cambiar”.

Y es cierto, hay que hacer el cambio, como hacen los ciclistas cuesta arriba. Y hay que dejar  de lado mezquindades, rencores, visiones cortoplacistas, prejuicios, vanguardismos y cualquier vicio o enfermedad del infantilismo político si se aspira a soñar con la Bogotá que queremos. Por eso es de celebrar que venga el uribismo a apoyar a Peñalosa, porque no hay duda de que buena falta le hace Peñalosa o a Bogotá. Y porque apoyar no es cooptar, ni adoptar, ni mucho menos dirigir.

Peñalosa  sí, otra vez, y con Uribe y con todo el que venga porque quiere, porque Bogotá es una emergencia, no solo vial, sino social, política y ética. Y se necesita un buen gerente y eso lo ha demostrado Peñalosa con creces. Y se necesita un buen consejero en ética de lo público y el más recomendado es Mockus. Y un buen consejero de lo social y ahí está Lucho. Y si se quiere más verde, mejor. Ahí hay una sana intención de cambiar costumbres políticas, que no le tenderán puentes ni tapias a los nulos contratistas.

Estos tres mosqueteros tienen el deber de salvar de las ruinas físicas y morales a Bogotá y lo saben hacer. Por Uribe no se preocupen que él está preocupado sólo por su seguridad democrática. Hay cosas del uribismo que no le gustan a los verdes y cosas de los uribistas que no quieren repetir los bogotanos. Frescos ellos no van a ejercer el poder porque ya han demostrado que se sobrepasan y nadie quiere eso. Déjenlos ahí, el problema de los uribistas es que se sobran si su jefe manda, de resto hasta cosas buenas tienen en eficiencia y resultados. Pero sobre todo hagamos que en esta causa común por Bogotá vengan todos porque quieren ya que aquí a nadie se le paga.

Es más. Que Petro no se demore. Que claro que él tiene méritos para ser alcalde y más. Pero sinceramente el Polo no está para cucharas. Que se busque otra cuchara y apoye a Peñalosa. Al fin y al cabo él es el más interesado en que Bogotá salga adelante después de sus valientes denuncias, aún contra la gente de su partido.

Claro, los mosqueteros tienen que ser grandes como no fueron en la campaña presidencial, donde buenas ideas y justas banderas quedaron aplastadas por falta de madurez política. No excluyan, no se crean los únicos que saltan para no ser politiqueros. Abran sus mentes para abrirle la puerta a Petro aunque les fastidie su tono excluyente y su convicción de ser el único que no es politiquero. Recíbanlo rápido aunque no le rindan tributo ni le paguen su valor por destapar el carrusel.

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