La humanidad de la oposición política

La humanidad de la oposición política

24 de abril del 2017

En las últimas semanas la situación de Venezuela se ha hecho cada vez más visible, hechos y efectos que desde hace décadas estaban sucediendo pero que no tenían la visibilidad que hoy tienen ante la comunidad internacional. Pero más allá que unas noticias interesantes y notorias, lo que ha hecho que se le dé la importancia que debió tener hace años es la tenacidad y fortaleza de la oposición que está luchando contra la dictadura de Maduro.

¿Quiénes están detrás de las marchas de miles de personas, que sostienen el aliento, la fuerza y el dolor contra un gobierno tiránico?, ¿Con hambre? ,¿Con dificultades de salud?,¿Con el corazón roto de ver a su país muriendo día tras día? es la oposición política venezolana.

Durante los siglos de historia del mundo siempre ha existido la oposición política, en algunos países con democracias respetables se dan debates llenos de argumentos en escenarios institucionales donde se plantean posiciones y se respetan las diferencias, de pensamiento, ideologías o sociales. Pero tristemente, en otras que aún se siguen llamando democracias, y que se violan los derechos fundamentales la oposición se transforma en un grupo de guerreros que se desborda del día a día de un político.

En Venezuela se perdió el respeto a la oposición democrática desde el comienzo del chavismo, se olvidó que podrían existir diferentes lados de la moneda, y se perdió porque en una dictadura no caben las diferentes posiciones, solo cabe una, la del dictador.

Pero no vayamos tan lejos, en Colombia está pasando algo similar, a la oposición se le banaliza, se le judicializa, se le combate quitándole esquemas de seguridad, no se les da las garantías que tienen los que están en la unidad nacional, no se les da la palabra en el recinto del Congreso cuando tienen algo importante que denunciar, se utilizan estratégicas cortinas de humo para tapar escándalos del gobierno, etc…

Detrás de la oposición política hay seres humanos, los Estados olvidan que detrás de un político hay un individuo, hay esposas, hijos, madres, familias. Perseguir a la oposición es acabar con las familias de ciudadanos que muchas veces son demócratas íntegros que solo quieren expresar una posición respecto del manejo del Estado.

Hace unas semanas el peso del Estado dictador en Venezuela eliminó las credenciales de los parlamentarios de la oposición, decisión que tuvieron que echar para atrás ante la insostenibilidad jurídica rampante. Días después inhabilitan al señor Capriles uno de los más importantes opositores al gobierno, ¿Por qué? Para evitar que pueda ganar unas elecciones presidenciales con altas posibilidades de derrocar el régimen de Maduro.

Se han tomado medidas como la restricción de alimentos, control en la circulación de moneda, falta de vigilancia policial en las calles, precisamente en las zonas donde hay mayor apoyo a los líderes opositores. Amenazas en las casas y familias de los líderes políticos, bajo una línea de temor y amedrantamiento con el fin de acabar con la oposición.

Es muy difícil explicarle a un hijo porque marchar, porque manifestarse en las calles contra un régimen dado que no hay instancias democráticas que lo permitan, porque hay que pagar abogados para defenderse de posibles injusticias, o porque en muchos medios de comunicación no se dan las oportunidades de expresarse libremente.

Los políticos que en la mayoría de las encuestas tienen poca o nada de credibilidad, son los que impulsan los procesos políticos, cuando son oposición tienen un ingrediente adicional y es hacer que sean escuchados, aunque muchos no lo crean tienen alma, más pasión que muchos ciudadanos, se hacen matar por su patria, algunos pierden sus familias por buscar el propósito de las libertades democráticas.

Aquellos que con corazón defienden su ideología para buscar el desarrollo para su país, son aquellos que no pueden quedarse en la casa criticando desde las redes sociales, sino que tienen la valentía y el coraje de salir a las calles cuando no hay otro medio para hacerlo.

El ejercicio de la política tiene sus ventajas y desventajas, cuando se ejerce con honestidad y humanidad se tienen grandes recompensas, cuando se es oposición en un Estado dictatorial es más complejo, se requiere de fortaleza y tenacidad para soportar los vejámenes del totalitarismo y la tiranía. Se actúa con el corazón más allá de la razón. Cuando el ser humano se enfrenta a los gases o a las tanquetas que un Estado cobarde envía para combatir, se acaba la racionalidad y se embate con la humanidad y la dignidad.

Esperemos que la oposición en América Latina sobreviva a Estados sordos e impositivos, que han perdido las herramientas de diálogo político por el único interés de perpetuarse en el poder, que los seres humanos que están detrás de líderes políticos opositores mantengan su fortaleza y sigan combatiendo aquellos modelos antidemocráticos que afectan el desarrollo y progreso de los latinoamericanos.

Que aquellos dictadorzuelos que se tildan de Presidentes Demócratas den un paso al costado, a partir de la credibilidad que ostentan debajo del 20% y permitan que los pueblos elijan a quien consideren que les brinda esperanza y desarrollo. Alguien que garantice el ejercicio de las libertades democráticas que se conquistaron desde siglos atrás. Más allá de elevar los principales indicadores económicos, se debe rescatar el diálogo político en la región propio de la humanidad democrática.

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