Videojuegos sexuales

31 de agosto del 2012

Criss! Algunas personas creen que lo mejor del sexo es meterse en la cama con mucha gente para poder vivir experiencias intensas, conocer nuevos movimientos y probar distintos sabores, sin embargo ignoran un punto importante o se resisten a aprenderlo: el sexo es como los videojuegos. Así como aumenta el nivel de dificultad, a medida […]

Criss!

Algunas personas creen que lo mejor del sexo es meterse en la cama con mucha gente para poder vivir experiencias intensas, conocer nuevos movimientos y probar distintos sabores, sin embargo ignoran un punto importante o se resisten a aprenderlo: el sexo es como los videojuegos. Así como aumenta el nivel de dificultad, a medida que avanza el reto de moda, aumenta la satisfacción cuando se logra superarla.

En las conversaciones masculinas, y cada vez con más frecuencia en las conversaciones femeninas, surge cada tanto el tema de la cantidad. ¿A cuántos hombres has besado?, ¿a cuántos hombres se lo has mamado?, ¿con cuántos hombres es tu fantasía favorita? Las preguntas se multiplican y hacen más difícil determinar si alguna vez las viejas fueron distintas a los hombres.

La liberación femenina ha servido para todo, hasta para convencer a las mujeres de que la cantidad es más importante que la calidad. Más de una vieja anda convencida de que entre más amantes tenga más liberada es, así privadamente esté tan insatisfecha como un ama de casa que sólo ha tenido un amante en su vida: esposo y padre de sus hijos.

Las mujeres nos tragamos demasiado rápido el discurso de que más compañeros sexuales son lo mismo que mejor sexo, cuando la verdad es que ni siquiera los hombres podían probar de tal afirmación. Más cierto es que el sexo mejora con las repeticiones y con la intimidad.

De todas las conversaciones que tuve con amigas y amigos ninguna terminó así “…entonces resultó que esa noche, ese sexo casual, fue el mejor de mi vida”. Sí, el sexo es rico, el sexo es bueno, pero lo que no es cierto es que el sexo improvisado y espontáneo con un extraño es de la misma calidad que ese construido junto a una persona que se quiere, que se conoce y que se desea a pesar de todas las faenas anteriores.

Para tener sexo animal, sexo inconsciente – pero no inseguro – y sexo pecaminoso es necesario el deseo. Para tener sexo maduro, sucio, esquizofrénico y satisfactorio hace falta estar en una relación que te permita ir subiendo el nivel, poco a poco, de forma consistente y conjunta. Tampoco me refiero aquí al sexo que cultiva el uno, pero el otro ignora.

Las parejas que tienen la fortuna de estar mucho tiempo juntas saben que la fornicada de la noche anterior no es tan buena como la primera. Las primeras veces, los primeros encuentros suelen ser torpes y se parecen más a un ensayo que a una función oficial. Los dos se empelotan, luego adivinan, tantean y miden qué tanto de hondo y de largo tiene el otro. En la tercera o cuarta follada comienzan a entender los gustos del otro, las cantidades de presión, fuerza, frecuencia y duración que logran ruidos dantescos en el otro, pero para llegar a ello se necesita paciencia.

Los defensores del sexo casual y sin compromisos quizás aleguen que lo mejor es encontrarse con alguien que esté bueno, pasarla bien y luego despedirse para continuar con el siguiente de la lista, pero serán esos mismos los que ignoren lo que pierden. Las relaciones estables les dan a los integrantes de la pareja la oportunidad de recorrer el Kamasutra completo, además de practicar sus posiciones hasta encontrar las favoritas y ganar destreza en su práctica.

Realmente creo que al sexo casual se lo ha mercadeado bien, entretanto al sexo comprometido, reiterado y desarrollado a lo largo del tiempo, se lo ha bastardeado. Los ignorantes creen que la mejor vida sexual la tiene quien más cuerpos acumula entre las piernas. Yo creo, y no estoy sola, que más experto es aquel capaz de comenzar el juego y terminarlo. Más valor gana ese que supera paulatinamente las barreras que pone en su sendero una relación sentimental, logrando así una conexión tan profunda como fuerte, haciendo de sus orgasmos algo más que una función biológica.

@licuc

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