Visitemos al tío Sam

6 de abril del 2011

Al momento de escribir esto (miércoles 6 de abril) se ha anunciado que Colombia y Estados Unidos han llegado a un acuerdo para avanzar en la aprobación del Tratado de Libre Comercio. Mañana Santos y Obama se reunirán y de seguro se escucharán las mismas palabras de siempre: “Colombia es un gran aliado de los Estados Unidos” Bonito sí, pero inútil.

¿Para qué mentimos? Para qué creemos que somos “amigos” de los gringos si en el fondo sabemos que no es verdad: no somos más que fichas a disposición de Washington, lo único que le interesa al gobierno norteamericano es la preservación de sus intereses, nada más. Pero claro, siempre es mejor estar del lado de la potencia más grande del mundo ¿No? Aunque nos traten mal, aunque dejen por el suelo nuestra dignidad, la relación nos beneficia, o, claro, por lo menos en teoría.

El TLC no se ha aprobado porque Colombia viola los derechos sindicales, aquí asesinamos, torturamos, desaparecemos gente y somos, siguiendo esa misma lógica, una nación subdesarrollada a la que hay que enseñarle a respetar los derechos humanos. Eso es lo que parece decirnos la Casa Blanca cada vez que se le pregunta por qué no ha firmado con su amigo, su gran aliado, un acuerdo comercial que los beneficiaría a ambos (pero paradójicamente más a ellos).

Y entonces vienen las condiciones: seguir un “Plan de Acción sobre Derechos Laborales” si Colombia quiere que, algún día, el TLC sea aprobado. Los Estadounidenses, sí aquellos mismo que torturan a presos en Guantánamo, los mismos que asesinan civiles en Iraq y Afganistán, vienen a exigirnos el respeto de los derechos humanos.

Es indignante, así de simple. ¿Por qué debe venir un gobierno extranjero a decirnos que se proteja a los sindicalistas? ¡Es obligación del Estado Colombiano hacerlo! ¡¿Por qué tenemos que esperar que otro país no lo ordene?! ¿Entonces, si  no fuera por el TLC, en Colombia no se haría nada por avanzar en el respeto de la dignidad humana?

Agradezcámosle entonces a Estados Unidos por estar tan preocupados por nuestros sindicalistas. Claro, si nos creemos el cuento absurdo de que esa es la razón por la que no se ha aprobado el TLC. Sería bueno ver porque entonces los americanos siguen comercializando con China (donde la situación en contra de los derechos humanos es mucho peor) ¿Por qué sus gestas humanitarias y sus exigencias no se comparten con Beijing? O ¿Porqué le siguen comprando petróleo a Venezuela, cuyo gobierno autoritario atropella sin para las libertades individuales?

Estados Unidos no tiene ninguna autoridad moral para cuestionar violación de derechos humanos. Lo que hacen con sus comunicados y “certificaciones” no es más que la práctica de una doble moral. Mientras Colombia ha ratificado y se ha adherido a la Convención Americana de Derechos Humanos y ha firmado el Estatuto de Roma aceptando la jurisdicción de la Corte Penal Internacional, Estados Unidos no lo ha hecho.

No soy un anti americano acérrimo que lucha contra el “imperialismo yanqui”, al contrario, admiró muchas cosas de ese país. Pero más que querer que Colombia se congracie con la gran potencia, quiero que la dignidad nacional sea valorada y se haga respetar.

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