¿Y ahora, qué me pongo para los Grammy?

¿Y ahora, qué me pongo para los Grammy?

11 de febrero del 2019

Se cumplió la entrega de los Premios Grammy 2019 versión anglo número 61. Y como es costumbre desde hace varios años, los artistas colombianos fueron protagonistas, de una u otra forma.

Nominados estuvieron varios criollos: J. Balvin, Carlos Vives, Monsieur Periné y Pipe Peláez. Pero, en mi concepto, quienes llamaron la atención en casi todos los momentos del evento fueron Héctor Buitrago y Andrea Echeverry, de Los Aterciopelados. Los músicos bogotanos participaron en la categoría ‘mejor álbum de rock, urbano o alternativo latino’, que fue ganada por la banda mexicana Zoé.

Y una vez más Andrea se convirtió en el gramófono dorado que da entrevistas, se toma fotos, se ríe desparpajadamente y, con su espontaneidad, deja claro que este planeta es para locos que quieren, al pasar de los días, mejorar y evolucionar.

Su atuendo violeta y dorado parecía, más que un reproductor musical antiguo, un atril en el que podría descansar sus brazos. Héctor, un tris más sobrio, destacó los bordes de sus bolsillos con el color oro, al igual que las mangas de su camisa.

Hasta este instante, “todo bien” como dice el Pibe.

No obstante, muchos de los que disfrutaron los momentos de la premiación por televisión, entre ellos la alfombra roja, dejaron todo tirado, agarraron el celular y comenzaron a darle palo a la colombiana por haber ido disfrazada de victrola.

Algunos críticos de los 240 caracteres, más papistas que el Papa, no ahorraron esfuerzos en destrozar el atuendo, dictar grandes lecciones de pasarela y exigir respeto para los fans de la banda (esto último, en realidad, no lo entendí).

Quienes creyeron que para la ceremonia de los Grammy la consigna es ir ‘de punta en blanco’, están algo ‘quedados’, en materia del evento. Esta reunión de virtuosos desconocidos en su mayoría (para mi), productores, compositores, arreglistas y demás personajes vinculados a la industria de la música es el ‘papayazo ideal’ para lucir lo que a los diseñadores se les ocurre inventar en noches de trasnocho, desparche o hasta depresión.

Tal es la cantidad de invitados “estrafalarios” que para nadie es un secreto que el protocolo del evento involucra todo lo imaginable, menos la forma de vestir. Es una batalla perdida; y si no lo creen, paseen por las páginas de entretenimiento y busquen los vestidos de la gala. Si bien es cierto que Andrea Echeverri ‘la sacó del estadio’ con su confección, otros no se le quedaron atrás.

Y como ella me cae bien desde que se atrevió a escribir y cantar la “Mujer Gala”, pues me daré a la tarea de “devolver el palazo” en su nombre y destacar, en similares condiciones, a algunos ‘lobos de la noche’, utilizando el criterio de moda que me dejó mi madre cuando decidió cogerle la bota a mis pantalones de colegio, y el concepto y la autoridad que me dan haber utilizado mechón ochentero, tenis Reebok con fondo lila y haber entubado mis pantalones hasta que la sangre se me trancara:

  • Mi primera víctima es la voluptuosa J. LO quien, al mejor estilo de las películas de vaqueros, se puso un sombrero que, creo, le sacó músculo en el cuello. No me imagino qué habría pasado si hubiera llevado a la fiesta dinero en efectivo, en monedas, y se le hubiera caído alguna. Les aseguro que se iría de cara si intentara recogerla.
  • Katy Perry se atrevió a llevar un vestido color rosa que me deja volar la imaginación: me la imagino como un grande algodón de azúcar de los que venden en el parque Simón Bolívar, pero al revés; es decir, el palo hacia arriba y el dulce hacia abajo.
  • A Ricky Martin le agarró la noche y no alcanzó a afeitarse. Se dejó un bigote que las abuelas bien habrían podido catalogar como ‘gozón’, y al cual acompañó con una camisa oscura combinada con varios colores que más parecía la tela de un colchón de motel (me han contado…).
  • A la rapera Belcalis Almánzar, más conocida como Cardi B, nunca se le vieron los pies en la alfombra roja. Llegó vestida con una vaina similar a una concha sobrenatural, de color pálido, que dio la impresión de haber absorbido a la artista. Su vestido se llama ‘Mugler alta costura vintage de la colección de otoño-invierno 1995’. La verdad, no encuentro palabras para tal exabrupto.
  • El rapero Post Malone decidió darle el tono rosa cuero a la noche y engalanarla con un montón de taches y piedras brillantes, a lo largo y ancho de su chaqueta y su pantalón. Las botas, rosadas también, parecían recién lustradas con Vick Vaporub.
  • No todo puede ser garrote. La zanahoria es para famosos como Alicia Keys, Michelle Obama, Lady Gaga, Miley Cirus, Tony Bennett, los Backstreet Boys y la hermosísima Dua Lipa, quien ganó gramófono como ‘mejor artista nuevo’.

Si los músicos de la élite mundial imponen el descache ‘prêt – à – porter’ en la ceremonia, ¿por qué Andrea y Héctor no lo pueden hacer? Claro que pueden, porque ellos hacen parte de ese planeta que crea vainas, que defiende causas y que rechaza cosas sin sentido como la violencia, la corrupción y la destrucción del ambiente.

Sigo insistiendo en que las redes sociales se convirtieron en una cloaca putrefacta (no sé si sea redundancia) debido a la mala intención, la envidia, los celos y el desazón de ver a alguien triunfar por su propios medios y no con mermeladas o padrinazgos políticos.

Ojalá y el otro año volvamos a ver a Los Aterciopelados, nuevamente nominados, y que nos sorprendan con otra de sus diabluras. Estoy seguro de que no nos decepcionarán.

¡Larga vida a la Mujer Gala y a la Florecita Rockera!

P.D.: dejé de ver los Grammy desde que Michael Jackson no volvió a la ceremonia y desde que Madonna dejó de cantar ‘Like a Virgin’ en estos eventos.

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