¡¡¡ Bellacos !!!

17 de enero del 2011

Estoy seguro de que pocos colombianos como yo sienten tanta felicidad con la noticia de que las Farc van a liberar en los próximos días a tres uniformados y dos civiles que tienen secuestrados desde hace algunos años. Aunque me entristece que no hayan podido pasar con sus familias la Navidad y el Año Nuevo, me complace saber que pronto terminará para ellos ese infierno al que los sometió ese grupo guerrillero desquiciado que parece no entender que nadie en el mundo comparte esa práctica despreciable e ignominiosa.

Sin embargo, me resisto a aceptar el show mediático que se ha montado para la liberación de estas cinco personas de bien. En primer lugar, a los colombianos nos toca aguantarnos el que las Farc hayan anunciado que harán las liberaciones como un acto de desagravio con la ex senadora Piedad Córdoba por la sanción que le impuso la Procuraduría por sus nexos con el mencionado grupo terrorista (¿o acaso no es terrorista una organización que secuestra, que trafica con droga y que asesina a campesinos inermes y a soldados y policías?).

Al leer la providencia mediante la cual el procurador Alejandro Ordóñez sancionó con destitución a Córdoba, no queda duda de que la otrora congresista del Partido Liberal cruzó la línea de los buenos oficios y terminó cohonestando con las Farc. Prueba de ello es, por ejemplo, que en los computadores del abatido Raúl Reyes fue hallado un correo electrónico enviado por Córdoba en el que les sugiere a esos angelitos no liberar a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt dizque porque ella era la “joya de la corona” que tenía el grupo al margen de la ley para presionar eventuales intercambios humanitarios y para mantener en jaque al entonces gobierno del presidente Álvaro Uribe.

En segundo término, nadie en los medios de comunicación ha querido decir que los cinco secuestrados que pronto serán liberados no tienen ningún interés político y económico para las Farc. Estamos hablando de tres uniformados y dos civiles que, comparativamente con otros plagiados, llevan muy poco tiempo en poder de esos delincuentes. Recuérdese, por ejemplo, que aún sigue en cautiverio, y sin señales de volver pronto a la libertad, el cabo del ejército José Libio Martínez, secuestrado en diciembre de 1997 en el cerro de Patascoy (el más antiguo secuestrado, si no estoy mal), en Nariño. También hay policías secuestrados en las tomas guerrilleras de Mitú (Vaupés) y de Puerto Rico (Meta), en 1998 y 1999, respectivamente. Así y todo, nos toca aplaudir el “gesto humanitario” de  las Farc por el hecho de querer liberar a cinco de sus víctimas.

Tampoco tiene presentación que, como van las cosas, las cinco víctimas vayan a ser liberados uno por uno. Me explico: las Farc, mañosas como siempre, no van a perder la oportunidad de que el país se paralice por una semana o más para producir las liberaciones. El Gobierno no debería dejarse imponer todas las condiciones que a las Farc se ocurran para su gran show.

Debemos resistirnos a ese show. Ya estamos muy entrados en gastos para saber que las Farc nunca dan puntada sin dedal. ¿O es que acaso el país olvidó que hace tres años dijeron que iban a liberar a un niño (Emmanuel) que no tenían en su poder? ¿O es que ya se nos olvidó también que en la liberación de Clara Rojas y Consuelo González un alto funcionario venezolano, que hacía parte de la comisión humanitaria, le dijo ante los ojos del mundo a un guerrillero que “estamos muy pendientes de su lucha”?

No hay derecho entonces a que se siga jugando con los secuestrados y con el dolor de sus familias. La única solución es que las Farc, de una vez por todas, y para hacer menos grande su desprestigio en Colombia y en el mundo, liberen cuanto antes a todos los secuestrados. Mientras eso no suceda seguirán siendo terroristas. Y deberemos cuidarnos, como advirtió el columnista de el espectador Mario Prada, aludiendo a un chantaje similar del pasado (devolución de Moncayo y Calvo y la entrega de los huesos de Guevara); debemos cuidarnos, digo, del “libreto trillado, zancadillero y oportunista de los manipuladores de la vida“.

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