¡Cali es Cali y la seguridad importa!

14 de junio del 2011

La inseguridad de una ciudad o de un país siempre es tan crítica como la perciben los ciudadanos y lamentablemente Cali es un ejemplo de ello. Pero el argumento de que se deben abordar primero lo problemas sociales suena bonito aunque no es del todo cierto.

Cali es una de las principales ciudades de Colombia donde más se está invirtiendo con recursos públicos y privados en las zonas históricamente más deprimidas y marginales. Por ejemplo, el Centro Tecnológico y Cultural “Somos Pacífico”, la Ciudadela Educativa “Nuevo Latir” y “Siloé Visible”, lo demuestran.

Por lo tanto, presupuestal e ideológicamente “cañones vs mantequilla” siempre seguirá siendo un dilema válido, pero ¿se puede ser sindicalista, socialista o progresista sin seguridad? Y aunque entiendo que la seguridad debe ser integral como el “Desarrollo a Escala Humana” que propone Manfred Max Neef y no minimalista como la Política de Seguridad Democrática, estoy por creer que la seguridad es el derecho civil más importante de todos.

Por supuesto, sin ignorar en ningún momento que el problema de la seguridad en Cali es estructural y que la violencia es un problema de salud pública. Y que en éste caso, se trata de una cuestión cíclica, porque los victimarios de hoy fueron las víctimas de ayer.

Ahora bien, celebro los 3 mil policías que llegaron a Cali y las herramientas jurídicas de la Ley de Seguridad Ciudadana pero me quedé esperando a 3 mil docentes, porque un profesor, una familia, un hogar y hasta un perro a veces hacen más que un policía.

No quiero entrar en los detalles de si un niño que roba, asesina o viola a otra persona merece una segunda oportunidad o si debe ser tratado como un adulto que debe ir a la cárcel pero sí responsabilizo al alcalde Jorge Iván Ospina y al Concejo de Cali por el actual estado de cosas en la ciudad.

Porque sin seguridad las Megaobras son mini obras; y porque mientras la ciudad se transforma la violencia también; y porque los guardas cívicos sólo guardan votos; y porque da vergüenza que los presidentes tengan que seguir viniendo a Cali a resolvernos los problemas, mientras que la inseguridad aumenta, porque la impunidad es total.

Lo que no entiendo es por qué si en Cali se ha estudiado tanto la violencia, según el Alto Consejero Presidencial para la Convivencia y la Seguridad Ciudadana, el doctor Francisco José Lloreda Mera, ¿desde Bogotá tienen que venir a implementar planes pilotos?

Pero es tal la gravedad del asunto, que muchos ciudadanos están proponiendo la militarización urbana, porque la inseguridad se democratizó y está afectando sin distingo alguno a todas las clases sociales de la urbe. Pero en Cali hablamos más de balas perdidas que de vidas perdidas y el uso del lenguaje es tan infortunado como nuestra clase política.

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