¡Que no se roben la ETB!

7 de junio del 2011

Entre las gentes y los sectores que tienen como práctica lucrativa la maledicencia y el desprestigio, hablar mal de determinada persona y especialmente de ciertas instituciones o entidades generalmente pertenecientes al Estado, suele dar réditos. Hablar mal, desprestigiar, manipular en la Bolsa de Colombia, se ha convertido en una estrategia del neoliberalismo y sus fichas en el poder, para “perratear” empresas del Estado,  para depreciarlas, de tal modo que se haga ver la “necesidad” de venderlas, de privatizarlas y, sobretodo, de obtenerlas bien baratas.

Ese es el trato perverso que esos técnicos y políticos de la plutocracia le suelen dar a las empresas del Estado que nos pertenecen a todos los colombianos, o a los habitantes de determinada ciudad.  Poco a poco y con sevicia, utilizando  a los medios de comunicación y las campañas de propaganda reiterativas, subliminales y claramente y goebellianas  (ya pasamos por la experta mano y escuela propagandística del Obdulio-uribismo en muchas materias) van creando siempre de manera artificial, las condiciones totalmente  ficticias para la venta, para la privatización.

A veces porque la empresa supuestamente produce pérdidas, otras veces porque justamente es un buen negocio, unas más porque peligra por la existencia de un sindicato consecuente y soberano. Van prediciendo como agoreros o chulos mefíticos futuras crisis, estancamientos, carencias de competitividad y demás, hasta que logran tener el terreno bien abonado para darle el zarpazo a los bienes públicos y pignorarlos al mejor postor, siempre acordado en previas y deshonestas negociaciones que son más bien componendas y tratos por debajo de la mesa  con los grandes grupos multinacionales extranjeros.

Tales el caso en el cual se encuentra la Empresa de Teléfonos de Bogotá, que vive una realidad económica más bien boyante, pero que es víctima de una agresiva campaña de desprestigio para robárnosla. Los conocedores del tema saben del buen estado de sus indicadores financieros, comerciales y técnicos. Nos anuncian una supuesta debacle tan solo para entregar la joya de la corona de los servicios públicos en Bogotá, al capital privado extranjero.

Para diversos analistas que defienden la ETB pública, las cifras positivas de la  ETB son la única realidad de la estabilidad y el gran futuro público de la empresa.  Estos son los datos. Posee el 26 por ciento de la telefonía básica del país con el 35 por ciento de los ingresos de ese renglón; el 21 por ciento de larga distancia nacional; el 20,5 por ciento del Internet; el 25 por ciento de larga distancia nacional saliente; es propietaria del 25 por ciento de las acciones de TIGO, la empresa de telefonía móvil con mayor incremento en el margen de ebitda de los últimos años; adicionalmente, mantiene el mayor margen neto y de ebitda en la telefonía fija. Estos indicadores son la evidencia de su sólida posición en el mercado de las telecomunicaciones.

La ETB también presenta excelentes condiciones financieras. El índice de endeudamiento pasó de 53 por ciento en 2006 a 43 por ciento en 2010, mientras la liquidez aumentó del 1,10 a 1,42 por ciento en el mismo lapso de tiempo; entretanto, el ebitda mejoró de 41 por ciento en septiembre de 2008 a 44 por ciento en diciembre de 2010, muy por encima del promedio del sector. No en vano, la Fitch Ratings, calificadora de riesgos de inversión, evaluó positivamente su estado financiero y destacó su capacidad para generar los recursos de capital necesarios para apalancar las inversiones requeridas. Sus directivas han sido explícitas en mostrar con datos que la ETB en modo alguno está quebrada

La supuesta pérdida de valor de Empresa se explica en la ejecución de manipulaciones bursátiles que tuvieron como objetivo presionar a la baja el precio de las acciones. Un seguimiento detenido al histórico de la acción revela que, durante el período de capitalización, su valor pasó de 691 pesos el 1 de abril de 2009 a 1.280 pesos el 15 de septiembre del mismo año. Acto seguido, para el período en que comienza a gestarse su venta, el precio de la acción pasó de 1.040 pesos el 31 de marzo de 2010 a 656 pesos el 22 de marzo de 2011. Es así como la Empresa duplicó su valor en menos de seis meses para luego reducirse a la mitad en el lapso de un año. Teniendo en cuenta la evolución positiva de los indicadores comerciales y financieros, se deduce que el precio de la acción terminó fijándose en transacciones ejecutadas por los accionistas privados -propietarios tan solo del 12 por ciento de la Empresa– transacciones que no cubrieron el 0,5 por ciento del total de las acciones. Como el Distrito no ofrece sus acciones en la bolsa de valores, las maniobras especulativas de los accionistas privados determinaron el precio de la ETB, muy por debajo de  su valía real, con el objeto de adquirirla, posteriormente, a precio de feria. Es decir y en otras palabras, de robársela, porque es claro que determinadas manipulaciones financieras rayan en la ilegalidad.

La Empresa está en capacidad de hacer frente a todos los retos que demanda el sector. Es preciso mencionar que la disminución de ingresos por la pérdida progresiva de telefonía básica está siendo subsanada con los ingresos que provienen de datos e Internet. Adicionalmente, la ETB cuenta con la plataforma tecnológica y el capital humano necesario para desarrollar nuevas tecnologías, entre ellas, la conversión de la telefonía local en “móvil”, que permitirá el uso de líneas domésticas en aplicaciones de celular.

Todo ello, desde luego, nos beneficia a nosotros los consumidores, todos aquellos que nos vemos favorecidos por un excelente servicio de telefonía y de Internet. Hace pocos meses tuve un pequeño problema en la comunicación de la web y en cuestión de horas un técnico de ETB reparó todo, cambió mi módem, revisó el sistema sin cargo alguno. Eso es servicio al cliente, al consumidor. ¿Se imaginan ustedes eso en manos de las EPS de las comunicaciones como Telefónica o las empresas del potentado Carlos Slim? Dirán que eso justamente es lo que no es rentable. Es como en la salud, donde ¡no les parece rentable curar a los enfermos!

Si la  ETB es vendida a alguno de los dos operadores privados que se disputan el mercado, se generará un desequilibrio altamente perjudicial que afectará a consumidores y trabajadores. Según la publicación de Portafolio de las 1001 empresas, de abril 2011; en 2010, ETB estaba menos endeudada que Comcel y Telefónica Colombia; tuvo más margen neto que Telefónica Colombia y UNE y tiene más liquidez que Comcel y Telefónica Colombia, 1,2 pesos por cada peso que adeuda a corto plazo, contra 0,5 en ambos casos; ¿vamos a entregar la empresa a quienes pueden dominar el mercado en contra del consumidor? Sin duda la ETB merece una inyección de dinero, pero no su venta en operaciones “cascareras”.

En el contexto amplio y más allá de Bogotá, las comunicaciones son estratégicas para un Estado que es la representación de nosotros, la nación. De cumplirse la voraz estrategia de medio regalar a la ETB, a ello le seguiría sin duda la privatización de UNE y Emcali. Y fin de las comunicaciones y de la soberanía en esa materia del Estado colombiano.

La coyuntura del pretendido negocio con la ETB está candente. El gobierno nacional apresurado en hacer el negocito, nombró de manera agresiva y para algunos ilegal, un alcaldesa ad hoc para adelantar el tumbe. Aparentemente estas decisiones solo las puede tomar el alcalde mayor, y no hay. Las fuerzas políticas están divididas pero no pocos sectores defienden la ETB pública. En el evento de que no vuelva Samuel Moreno -y ojalá esa desgracia, de tener de nuevo en el Liévano al fallido alcalde de “izquierda” que apoya la privatización, no se repita- un alcalde del Polo o una alcaldesa como Clara López, no permitirá por ahora esa venta. Luego… seguirá el tropel.

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