¨Un demócrata de dientes para afuera…¨

12 de junio del 2013

El éxito de los diálogos de La Habana nada tiene que ver con el hecho de que un Alcalde, de izquierda, de derecha, de centro, sea buen o mal Alcalde. Columna de Ricardo Felipe Herrera.

El representante a la Cámara Miguel Gómez señaló que al alcalde Mayor de Bogotá, Gustavo Petro, no le gustan las instituciones cuando no le dan la razón y por ello las deslegitima, juega sucio y no tiene límites. Califica a ¨Madurito¨ (así se refiere el congresista al mandatario distrital) como un demócrata ¨…de dientes para afuera, ya que por dentro es un intolerante¨.

El día jueves 6 de junio, el exsecretario de Gobierno del Alcalde Mayor, Gustavo Asprilla, salió a ¨denunciar¨ públicamente que las firmas válidas presentadas para la revocatoria no eran suficientes y que ¨estamos ante un intento de ¨chocorazo¨ sin precedentes¨. Por su parte, el alcalde Petro, vía Twitter, dijo que ¨el enorme fraude de las firmas recolectadas amerita una veeduría internacional¨. Lo sorprendente de estos anuncios, que ya venían advirtiéndose de tibiamente desde semanas atrás, es que se produjeran antes de que la Registraduría Distrital hubiere hecho pronunciamiento oficial alguno.

Cuando en la mañana del viernes 7 de junio, los periodistas y comentaristas políticos manifestaban sus opiniones sobre las denuncias públicas del Alcalde y su exsecretario de Gobierno, se oyeron toda clase de análisis y posturas. Unos, advertían sobre la evidente falta de oportunidad y razón para cuestionar una decisión de la Registraduría que aún no había sido adoptada; otros, lo hacían sobre la también curiosa postura del Alcalde en el sentido de desestimar de la noche a la mañana una entidad que ha sido calificada como seria, transparente e imparcial, como cuando el entonces candidato Petro fuera electo Alcalde Mayor de la Capital de la República; y, algunos otros, daban cuenta literalmente del ¨susto¨ de Gustavo Petro por enfrentar un referendo revocatorio en rápido ascenso, que le obliga a adelantar una cuestionable estrategia dirigida a deslegitimar y entorpecer su realización.

La confusión se aclaró horas más tarde del mismo día viernes 7 de junio, cuando la Registraduría Distrital anunciara oficialmente que encontró 357.250 firmas válidas con  lo que se daba vía libre al proceso de revocatoria solicitado ciudadanamente. Es decir, más de 60.000 firmas de las mínimas exigidas legalmente. Es evidente, que las opiniones según las cuales el alcalde Petro y su equipo vienen ejecutando una estrategia para deslegitimar a como de lugar la realización del referendo revocatorio, adquirió toda la consistencia y seriedad requeridas para sostenerla como la más probable.

Y no es para menos, Gustavo Petro y su Partido tienen suficientes razones para estar altamente alarmados y preocupados. Pero no porque en Bogotá se vayan a comprar los votos revocatorios por parte de los miembros del Carrusel y así pueda frenarse la ¨revolución¨ o la ¨transformación social¨ que dice venir ejecutando esta Administración Distrital. Mucho menos, porque el Acalde Petro sea quien esté llevando a la cárcel a los corruptos que se robaron a Bogotá, y que según unas recientes declaraciones del Señor Vice Fiscal General de la Nación, al parecer siguen haciéndolo en esta Administración. No!.  La preocupación es porque lo que hace unos meses ningún partido y dirigente político consideraba viable y mucho menos factible (la revocatoria), ha venido convirtiéndose en un hecho con altas probabilidades de llegar a cumplirse. El mismo Enrique Peñalosa, que desestimó hace unos meses la iniciativa de revocatoria, según algunos medios de comunicación parece que ya se sumó a ella.

El Alcalde Mayor y su equipo, al parecer, están sintiendo pasos de animal verdaderamente grande: los de muchos bogotanos insatisfechos resueltos a salir a votar y revocarle el mandato. Esos mismos que en su momento votaron mayoritariamente por David Luna, Yina Parodi y Enrique Peñalosa; y los no pocos miembros, hoy arrepentidos, de esa minoría que llevó a Gustavo Petro al Palacio Liévano. Es evidente que el ¨Ser Político¨ de Gustavo Petro está sorpresivamente tratando de sacarle el cuerpo a la contienda electoral que se le avecina. Teme perderla.

Aún cuando sigo reconociendo que el Alcalde Mayor, al parecer, lo motivan buenos propósitos, él ni el equipo de trabajo que sigue sin conformar, han estado al nivel de los titánicos retos que Bogotá exige cumplir. En los dieciocho (18) meses de su gobierno la improvisación y los desaciertos han venido creciendo desde el estrepitoso desastre en basuras, pasando por la lamentable y nuevamente burocratización de la EAAB, la improvisada contratación directa en TM, el inconsistente POT, la inmovilidad, hasta la continua y única en la historia bogotana, deserción de los miembros de su gabinete distrital. La verdad es que la gran mayoría de los bogotanos, lejos de cualquier interés electoral, político, burocrático, o de afinidad personal con el mandatario distrital, literalmente se hallan desesperados por el caos reinante en la ciudad.

Si a alguien quieren ¨tumbar¨ los miembros del Carrusel de la Contratación, no es al actual Alcalde Mayor, sino al Fiscal y al Vice Fiscal General de la Nación que los vienen poniendo presos. La defensa del alcalde Petro ha sido tan diversa como confusa, pues cuando ella solo debe centrarse en hacerle ver a los bogotanos (de ser cierto) que su gestión ha venido supuestamente cumpliendo con su compromiso con la ciudad, el equipo de Progresistas han planteado desesperada y equivocadamente varias líneas de defensa, que terminarán afectando negativamente al Alcalde Mayor: fraude (chocorazo), cuando ni si quiera ha habido votación alguna; falsedad en las planillas por firmas de personajes ficticios, cuando lo mismo le sucedió a Gustavo Petro en su intento fallido de revocar al entonces alcalde Jaime Castro; etc., etc. Todas ellas, corroboran las opiniones según las cuales, el Alcalde Mayor, experto en elecciones, le tiene literalmente ¨susto ¨a la que probablemente decida su revocatoria.

En condiciones normales, es casi un imposible lograr el mínimo de votantes que exige el referendo revocatorio, pero dadas las circunstancias actuales, esa situación ya resulta no solo posible sino al parecer bastante probable. La propuesta de revocatoria cada vez tiene más adeptos. Por ello, si el Registrador Nacional confirma la decisión del Registrador Distrital, a finales del segundo semestre de 2013 se definirá popular y democráticamente si el alcalde Gustavo Petro se queda o se va.

En cualquier caso, promotores y Administración Distrital deben ser leales, transparentes  y serios con los bogotanos. Lo que se debatirá en la contienda y decidirá en las urnas, es si Gustavo Petro desde enero de 2012 a la fecha ha cumplido con la ciudad o ha venido improvisando con ella y sus recursos. No, si los miembros del Carrusel están o no gracias a Gustavo Petro en la cárcel, o aún en el Concejo, o aún como contratistas de su Administración, o aún como recientes colaboradores ¨programáticos¨ de su gobierno.

Unos y otros, si quieren contribuir con la PAZ de Colombia, deben permitir que seamos los ciudadanos quienes decidamos libremente en las urnas la permanencia del alcalde de la ciudad. Ojalá la estrategia de dilatar las actuaciones administrativas para impedir prontas decisiones del abogado del detenido Ex Senador Iván Moreno Rojas, no sea la misma que apliquen los asesores del Alcalde Mayor de Bogotá, para impedir a los votantes ejercer su legítimo y oportuno derecho constitucional y legal de votar.

El éxito de los diálogos de La Habana nada tiene que ver con el hecho de que un Alcalde, de izquierda, de derecha, de centro, desmovilizado o no de las guerrillas colombianas, sea buen o mal Alcalde. Esta es una decisión que solo compete adoptar a los ciudadanos en las urnas, basados en los hechos de su gestión.

 @RFelipeHerrera

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