¿A quién hay que “chuzarle” la verdad?

31 de agosto del 2011

En la historia política de Colombia encontramos hechos que en muchas oportunidades nos hacen creer que los buenos son malos, que los malos son buenos y en otros casos que los menos malos no son nada buenos. Basta recordar cómo el prócer liberal José Hilario López se hizo elegir presidente de Colombia sitiando al Congreso […]

En la historia política de Colombia encontramos hechos que en muchas oportunidades nos hacen creer que los buenos son malos, que los malos son buenos y en otros casos que los menos malos no son nada buenos. Basta recordar cómo el prócer liberal José Hilario López se hizo elegir presidente de Colombia sitiando al Congreso para que lo designase mandatario. Allí, Mariano Ospina Rodríguez expresó con tenacidad que prefería votar por José Hilario López, líder del Partido Liberal, a que en el Congreso de la República se llevara a cabo una masacre. Y no era para menos, pues en las barras de dicho Congreso aguardaba una tromba de carniceros con sus herramientas de trabajo dispuestos a todo con sólo recibir la orden de su benefactor.  Pues bien, de ahí viene la real historia del trapo rojo, y porqué es estandarte de las carnicerías de Colombia.

Así, con el pasar de los años se han olvidado aciertos de gobiernos, al igual que se han vendido historias distorsionadas que en muchos casos no corresponden a la realidad. Muchos se quejan del comportamiento del alcalde Samuel Moreno como gobernante y su falta de moral para con los dineros públicos.  ¿Acaso era nuevo para la opinión pública? A quienes votaron por él se les olvidó por completo las revelaciones de quienes fueron protagonistas del proceso 8.000, como Alberto Giraldo quien en su libro Toda mi verdad menciona a Samuel Moreno como presunto receptor de dineros del Cartel de Cali para financiar su campaña al Senado de entonces. Tampoco sorprende por qué está libre, y muy seguramente así como se gozó el mundial Sub-20 en palco a todo taco, llegará también al Mundial de Brasil, y aquí no ha pasado nada. Porque a muchos se encarcelan y persigue por muy poco desde el punto de vista jurídico de la antijuridicidad y a muy pocos se les absuelve con pruebas a diez manos.

Llegando al caso de las mal llamadas “chuzadas” que le cuestionan al gobierno anterior, sigo sin entender por qué se le llama “chuzar” a la actividad legítima, que en algunos casos con permiso y ley en la mano tiene el Estado de hacer interceptaciones a las comunicaciones en actos propios de salvaguardar la defensa y seguridad nacionales. Donde su razón de ser es conocer de primera mano posibles actividades ilícitas de quienes de manera concertada y sistemática pretenden atacar de varias formas el Establecimiento. La tarea de anticiparse a posibles actos desestabilizadores,  procurar la seguridad y el bien común es la razón de ser de la inteligencia, aquí y en cualquier parte del mundo; esto sin justificar nada, ni a nadie.

Mucho se ha señalado de seguimientos e interceptaciones supuestamente “ilegales”. Sin abogar por nadie supongamos que efectivamente se hicieron éstas, y son tildadas de ilegales por no contar con órdenes judiciales y la observancia leal a procedimientos internos para desarrollar operaciones de inteligencia. La pregunta sería ¿cuáles son las “chuzadas” que supuestamente se hicieron? ¿Por qué la opinión pública no conoce el contenido de ese material? ¿Realmente existen dichas interceptaciones? ¿Cuáles eran las tareas y división del “trabajo criminal” del que se les acusa? Sigo sin entenderlo y muchos también lo leerán así.

Pues bien, si el Dr. Ramiro Bejarano, quien estuvo a cargo del DAS en el gobierno a quien también acusaron en su momento de “chuzar”, afirmó en una pasada columna la posible existencia de agentes desestabilizadores en el gobierno Samper, y que tal vez ellos habrían tenido que ver en el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado, yo preguntaría a el Dr. Bejarano, ¿tenía el DAS tal información de primera mano, como producto de interceptaciones telefónicas? Muy seguramente tenían éstas ó más y tal vez gracias a ello lograron sostener en el poder a un presidente acusado de ser elegido por los dineros del narcotráfico. Total, nunca pasó nada, como tampoco con las cuestionadas “chuzadas” que se le achacaron al gobierno de entonces.

Ahora el tiempo nos mostrará si la sed de venganza se saciará buscando chivos expiatorios en funcionarios que hacían su trabajo salvaguardando la inteligencia de la patria, y más en un gobierno en el cual las muertes selectivas a sindicalistas y dirigentes políticos no se hicieron sentir por su cantidad e importancia como en administraciones anteriores.

Cabe resaltar que Colombia está en pañales en asuntos a la inteligencia mundial, que aquí no tenemos a James Bond ni nada que se les parezca, y quienes pretenden presionar a los guardianes de la inteligencia del país buscando salpicar a diestra y siniestra funcionarios de bien, perderán en el intento, la venganza raya en el error y eso ya lo veremos.

@g_rodriguezm

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