¿Espías abordo?

20 de abril del 2011

En este trabajo, como es de suponerse, se encuentra uno con personas de todo tipo. Cada pasajero es un mundo independiente con distintas exigencias que nosotros debemos intentar resolver. Algunos personajes simplemente no pueden descifrarse, pero de todas formas uno tiene que entender la situación y satisfacer en lo posible las necesidades que se presentan durante el vuelo.

En un viaje a Cali, Magolita, mi compañera de trabajo me informó que una pasajera que estaba en la cabina principal había solicitado hablar con el “policía de abordo”. Sin entender muy bien lo que la señora quería, pues se negaba a dar detalles de la situación a nadie fuera del policía de abordo, se le ocurrió llevarme a que yo hablara con ella, con esta cara de serio y bravo, cualquiera cree que soy el guardia de turno.

La pasajera era una mujer  delgada y enfermiza que tendría alrededor de unos 50 años, con ojeras profundas y manchas como de quemaduras alrededor de los ojos. Se veía agitada y nerviosa. Cuando me acerqué y le ofrecí mi asistencia; antes de dirigirme la palabra, miró a todos lados como asegurándose que nadie más escuchaba.

­­_ ¿Usted es el policía de abordo? ­­­­_, me pregunto desconfiada.

­­­_Bueno, soy el encargado de seguridad en el vuelo­_ ­, le respondí.

_Me están espiando_ , dijo la señora

_¿Qué?_

_Hace años me están espiando. Hace rato que no lo sentía, pero tan pronto llegué al avión me di cuenta de que ahí están_.

_Se dio cuenta que la están espiando aquí en el avión?_,  le pregunté.

_Sí_, contestó ella.

_¿Quien la está espiando?_

_Pues ellos. Es electrónico. Me espían por medios electrónicos y yo lo siento en el cuerpo, por eso son estas manchas en la cara y alrededor de los ojos._

En ese momento, yo no tenía ni idea de lo que debía hacer. La pasajera no aparentaba ser ningún peligro para los otros pasajeros o para el vuelo, por lo tanto, simplemente le sugerí que se relajara y disfrutara del vuelo y que yo iba a estar pendiente de ella, suponiendo que tan solo era otra persona de las tantas que odian viajar en avión y los nervios les hacen perder el control y solo necesitaba un poco de atención. Pero la señora se puso aun más nerviosa con mi respuesta y al notar que yo no estaba dándole suficiente importancia a su problema, se levantó de la silla y me tomó de un brazo. En ese momento mi compañera, Magolita, desapareció.

_Es en serio, me están espiando_, dijo casi gritando y apretándome con fuerza.

_¿Y yo, como puedo ayudarle, que puedo hacer por usted?_

_Usted es el de seguridad, ¡haga algo! _,me exigió.

Por el tono y los gestos me di cuenta que la señora se alteraba más y más a cada momento y a mi no se me ocurría nada más que decirle que se tranquilizara, lo que la alteraba aun más. De pronto se apagaron las luces de la cabina, todo quedó a oscuras y en silencio, pasaron unos segundos y prendieron las luces nuevamente. En ese momento regresó Magolita muy tranquila y mirando de lado a lado misteriosamente nos dijo en voz baja a la señora y a mí,

_Hablé con el capitán para que activara el roaming APU electrónico del avión_, nos dijo confidencialmente.

Sin entender de que hablaba, la miré con cara de “ahora esta se volvió loca”, pero Magolita siguió hablándonos en murmullos como si nada,

_Ese es el sistema que inhabilita todos los aparatos electrónicos del avión, por eso se fue la luz_.

La señora, pensó el asunto por un momento y después de lanzarme una mirada de “pobre bobo inútil”, volvió a su puesto y se sentó más tranquila. Magolita me sonrió satisfecha y se fue a lidiar con su servicio y yo me retiré muy contento a seguir atendiendo a mis pasajeros.

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