¿Kién manda a kién?

21 de febrero del 2011

Con un presidente fuerte como Juan Manuel Santos, esta pregunta de ¿Quién manda a quién? no debería darse. Pero la verdad es que este cuestionamiento sí se lo están haciendo muchos colombianos. No obstante lo bien recibido que fue el gabinete, entre otras, por el gran contraste con el del ex presidente Uribe, este se ve hoy muy desequilibrado. Un Ministro que es una aplanadora, el del Interior Germán Vargas Lleras, que opina de todo y al que ya se le está saliendo la piedra como sucedió con las amenazas frente al paro camionero. Unos débiles que salen corriendo cuando los chiflan, como el Ministro de Transporte que le ha tocado, además, la peor crisis en estos seis meses. Otros con gran prestigio pero que se les ve muy solos en una tarea titánica como el de Agricultura y, de alguna manera, el de Protección Social. Y otros, que son quizá demasiados, a los que por su debilidad o invisibilidad, los tiene que estar apuntalando el Presidente. El caso más patético es el de Defensa. ¿Dónde quedó ese Rodrigo Rivera, joven, firme, que se vislumbraba como una gran promesa? Definitivamente el uribismo no les sienta bien a todos.

Todos queríamos ver superado el estilo de la micro-gerencia, del regaño público a los ministros del gobierno anterior y preferimos un Presidente que, en vez de acaparar todos los medios de comunicación, tenga tiempo para pensar y reservarse para los grandes temas. Al presidente Santos se le ve más como eso: un poco distante, con presencia en los medios, sólo cuando es necesario, etc. Pero eso sería lo ideal si el gabinete diera la sensación de ser un equipo armónico, y si existiera un Vicepresidente que no los haga quedar mal en público. El vice, Angelino Garzón, quien representa muchas cosas positivas, como el hecho de ser la conciencia social de este gobierno, se está convirtiendo en una piedra en el zapato, sobre todo de los ministros técnicos a los que les falta esa sensibilidad que le sobra al Vice: la gente. Sin embargo, se está creando, ya no solo la sensación de que falta coordinación en temas importantes sino que no se sabe quién manda a quién.

Con el paro de transporte se pasó de la sensación a la realidad. Que paro tan mal manejado; después de no se sabe cuántos días y de cuántos billones de pesos en pérdidas, el Gobierno quedó en tablas. Aquí se combinaron varias realidades que se pueden remediar si se aceptan. Primero, la improvisación de los tecnócratas, en este caso de Mintransporte. ¿Será que como siempre pasa en este país, solo escuchó a una parte interesada, los gremios de la producción, y no se ocupó de entender bien la estructura del sector? Tanto jaleo para nada porque ahí sigue la tabla de fletes y ahora le toca hacer la concertación que podría estar muy avanzada si hubiera empezado por ahí.

Segundo, la confusión de la línea de mando. ¿Este era tema de Mintransporte o del Vice que lo han convertido en el apagaincendios sin tener en cuenta que debilitan al ministro del ramo? Cuando a un miembro del gabinete no lo reconocen como el dueño de la autoridad, muere.  Eso pasó en el paro. Si el Vice hubiera logrado el acuerdo en una sentada Mintransporte sería hombre muerto. ¿Quién mandó a quién? Nadie duda del liderazgo del presidente Santos, pero ojo con esa pérdida de línea de mando en el segundo nivel del Gobierno.

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