¿Matrimonio gay o unión civil?

15 de diciembre del 2010

Una pareja de hombres homosexuales que iban a comprar un apartamento me manifestaron, como representante de la vendedora, que querían asegurar los derechos de cada uno de ellos de heredar al otro, en caso de muerte. No tendría sentido, decían, que habiendo trabajado juntos por adquirir este inmueble, el día de mañana pretendieran los sobrinos de alguno de los dos ser los herederos, cuando “somos una pareja que nos amamos y hemos construido este patrimonio juntos”.

El Notario les hizo ver que podían aplazar la firma de la Escritura y hacer antes una declaración notarial sobre su situación de compañeros permanentes, posibilidad que fue autorizada por la Corte Constitucional cuando mediante sentencia C-075 de 2007 reconoció la unión marital de hecho entre personas del mismo sexo, lo cual les da el derecho de heredar en caso de muerte de la pareja y  de dividir los bienes adquiridos en común, en caso de separación. Este pronunciamiento de la Corte lo realizó al declarar la constitucionalidad de la Ley 54 de 1990 y determinar que el régimen de las uniones maritales de hecho y el régimen patrimonial entre compañeros permanentes, se aplica también a las parejas homosexuales. En consecuencia con esta decisión, la misma Corte en abril de 2008 reconoció que las parejas del mismo sexo tienen derecho a la sustitución pensional y por la C029 de 2009 extendió los derechos civiles, de seguridad social, migratorios, de nacionalidad, penales, disciplinarios, de las parejas en uniones de hecho a las parejas del mismo sexo.

Recordé entonces el caso de dos amigas que hicieron la declaración de su unión, antes de adquirir un lote para construir una finquita con el sudor de la frente de ambas, decisión que tomaron por insistencia de la hija mayor de una de ellas, quien consideró que era de justicia hacerlo.

Si bien en Argentina, en Canadá, como en otros Países, se ha autorizado el matrimonio gay, no parece existir consenso en Colombia sobre el tema, porque mucha gente considera que el matrimonio es una institución que necesariamente involucra a un hombre y una mujer, concepción bastante arraigada en la tradición y las creencias religiosas.

Pero la lucha por el reconocimiento del matrimonio entre homosexuales se ha convertido en una bandera importante de la comunidad LGBT, al considerar que el no permitirlo los discrimina y atenta contra el libre desarrollo de su personalidad, como lo expusieron recientemente ante la Corte Constitucional.

No obstante, lo que buscan las parejas homosexuales es un reconocimiento social y legal de su unión, así como la plenitud de los efectos patrimoniales. Por ello una forma de conciliar estos intereses con la posición contraria de quienes rechazan la idea de un matrimonio entre homosexuales, es la creación legal de una figura especial para parejas del mismo sexo, que puede ser una unión civil que acarree todas las consecuencias ante la sociedad y ante la ley, que tiene el matrimonio entre un hombre y una mujer. O sea que al decidir unirse de esta manera, estas personas adquirirían derechos y obligaciones en relación con la otra, asimilables a las obligaciones y derechos que surgen con el matrimonio.

De esta manera la ley puede dar respuesta a esta aspiración de personas del mismo sexo que quieren comprometerse y vivir en pareja, sin ser discriminadas social ni jurídicamente, y sin que sus derechos a la igualdad y al libre desarrollo de la personalidad se vean vulnerados. Este sería un paso, un avance para
llegar a solucionar el problema que implica esta realidad social, que hace algún tiempo era considerada como delito y aún hoy en día en algunos países se le da este tratamiento. No puede desconocerse que la vida es más creativa que las normas y éstas deben recoger las nuevas realidades sociales. Para aceptarlo se requiere un esfuerzo por quienes parten de estereotipos sociales ya que es importante para formar parte del mundo actual y entenderlo, asimilar los cambios de los demás, así uno no los comparta. Sólo de esta manera lograremos una sociedad en que haya respeto mutuo entre las personas, a pesar de su diversidad.
En este sentido la Corte Constitucional podría enfocar su decisión sobre las nuevas demandas que ya han sido anunciadas contra la norma del Código Civil que establece que el matrimonio se contrae entre un hombre y una mujer “con el fin de vivir juntos, de procrear y de auxiliarse mutuamente”.

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