¿Podrá sobrevivir el Polo?

1 de junio del 2011

Realmente sería muy interesante ver al senador Jorge Enrique Robledo lanzándose para la alcaldía de Bogotá como candidato del Polo Democrático o lo que queda de él.

Siempre pensé y, lo sigo haciendo, que era muy importante que a este partido le fuera bien en la alcaldía de Bogotá para que se consolidara como una opción política.

Los partidos son por esencia la base del sistema democrático, pues son, en teoría a través suyo, que los ciudadanos canalizan sus necesidades  frente al Estado. Sin embargo, acá ha quedado poco de eso. Un partido liberal reducido, uno conservador corrompido y un par de partiditos de garaje que no son relevantes ni lo serán en el futuro y que solo tienen fines electorales.

El Polo Democrático ha sido víctima de dos factores perversos que han corrido en su contra: una muy mala administración del Alcalde Moreno, salpicada de cuestionamientos y casos de corrupción, y una pelea intestina conducida por los odios personales de personajes como Gustavo Petro.

Recuerdo que siendo joven, y habiendo militado en las juventudes del MOIR, salíamos a poner afiches y cada vez que nos encontrábamos con la gente de la JUCO (Juventud Comunista) acabábamos literalmente dándonos  palo y patadas. Pues eso no ha dejado de pasar, sólo que los miembros del Polo ya no son los adolescentes que hace más de 35 años salíamos a gritar nuestras arengas y a darnos en la jeta con los otros activistas.

El solo hecho de que Petro y Lucho Garzón se hayan abierto del parche, como dicen los gamines y, Robledo esté pensando en la Alcaldía, pone de manifiesto que  los miembros de esa colectividad no tienen claro el norte, ni el sur, ni el este ni el oeste. Mejor dicho no tienen claro un carajo.

Clara López ha tratado de mantener unida a la colectividad, pero hay que aceptarlo, ha tenido que hacerlo defendiendo lo imposible de defender: la gestión de Moreno. Eso por supuesto le ha traído un desgaste inmenso a ella y a la colectividad que representa.  Y en aras de la justicia, también debemos aceptar que la corrupción no arrancó con el Polo ni se la inventaron en el gobierno de Samuel. Pero claro, siendo la primera vez que un partido de izquierda llega a la administración distrital, se la están cobrando con todo, como si antes nadie se hubiera robado un peso.

En mala hora el Polo tiene que padecer este chaparrón, pero tal vez por eso mismo es que puede abrir su mejor sombrilla de cara a las nuevas elecciones: el senador Jorge Enrique Robledo. ¿Será que los odios y rencillas lo permiten? Esperemos que sí, porque de lo contrario el país acabará como el Perú, sin partidos y escogiendo entre dos males, como les pasará este próximo domingo. Ojalá Robledo pueda lanzarse porque le subiría el nivel a la contienda electoral de cara a las elecciones de octubre.

Notícula

Este país con más de cuatro millones de desplazados y gastándose más de 70 mil millones de pesos en unas consultas que no sirven para nada. No hay derecho que eso pase y los colombianos no salgamos a pedir cambios y más bien nos limitemos a ver este exabrupto. Como si no fuera el dinero de millones de colombianos que pasan hambre. Que país tan indolente.

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