¿Quién cuida los huevitos?

18 de junio del 2011

Llama la atención cómo ayer el gobierno por medio de su ministro de interior Germán Vargas Lleras anunció un “revolcón en la Comisión de Acusaciones”. La declaración dista en el entendido de que la comisión interinstitucional que se dedica a trabajar el acto legislativo para reformar la justicia no se reunirá antes de la segunda semana de julio.

Muchas veces y por muchos años han sido cuestionadas las decisiones de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, muchos son los reparos que se han hecho a su carga de trabajo y al cúmulo de expedientes archivados a la espera de una decisión en sentido de estricto derecho. Pocos recuerdan al representante Mogollón, quien en el proceso más sonado en Colombia, tiempo en el cual se dieron a conocer los narcocasettes, días en que el poder del dinero se impuso al parecer, para “ganar” unas elecciones a toda costa, en ese proceso conocido por su número 8.000, aquel representante acusó a varios altos dignatarios envueltos en el entuerto pero su poder acusatorio nunca llegó a la fuente de control de la cadena de poder que enarboló el escándalo.

Mucho se criticó, y hasta llegó a expresarse peyorativamente a esa célula legislativa como comisión de “absoluciones”; lo realmente preocupante para quienes creemos en el estado de derecho, en los principios de la presunción de inocencia, en la independencia de los poderes públicos, en el debido proceso, garantías e imparcialidad de la administración de justicia; que justo un día después de verse fallida la versión libre y espontánea que el mismo presidente Uribe a mutuo propio motivó para ejercer su legítimo derecho constitucional a la defensa, este gobierno de una manera audaz salga a manifestar el grave hallazgo de que la Comisión de Acusaciones no opera, es deficiente, y que es necesario darle un “revolcón”. Así con esas palabras Vargas Lleras indicó la necesidad de modificar la Comisión de Acusaciones entre otras, para darle un nuevo esquema para el juzgamiento de los expresidentes. Qué conveniente el amigo Vargas Lleras, supongo que eso no pensó a finales de los noventas, ni tampoco cuando visitaba frecuentemente la Casa de Nariño en el gobierno anterior.

Fácil ser conveniente en este país, donde la trapisonda, el aspaviento y las maneras propias de la traición e hipocresía pasan el límite de la ficción, querer enlodar las obras de gobierno anterior con absurdas ordalías propias de la inquisición muestran que de la famosa unidad nacional, del más trabajo mejor pagado, de más seguridad, de más prosperidad, de eso todo no hay nada!…

Mi pregunta es ¿de qué huevitos se refería Santos cuando expresó que estaba cuidando tales?

Me aterra ver como Piedad Córdoba agita las banderas de la libertad, la democracia, los derechos humanos y demás, cuando en un gobierno que ella defendía a todo grito, presumiblemente se “chuzó” a diestra y siniestra. Es más, el calificativo de “chuzar” a las interceptaciones telefónicas sin orden judicial viene de ese gobierno que tanto defendió, en el cual no se le garantizaron las medidas mínimas de seguridad a Álvaro Gómez Hurtado y terminó acribillado vilmente. Pensaría que si deberíamos modificar ese órgano para juzgar altas dignidades del Estado, ojalá empezaramos para juzgar a quienes siguen campantes después de matar a quien desde la academia y la política aportó ideales y paradigmas de desarrollo y prosperidad. No estamos lejos de ello, estamos seguros, pronto aparecerán los responsables. A manera de crítica constructiva expresarle al Ejecutivo que la manera en que se trata la supuesta unidad nacional da para pensar en que ella solo prima una unidad del liberalismo con Cambio Radical, el paradigma no es a quién o a que partido se le da un ministerio o una portería, sino la representación en actos de gobierno, de políticas de unidad. Ahí está el asunto. Pretender modificar la Comisión de Acusaciones de la Cámara es tal vez una decisión a futuro necesaria, pero pretender utilizarla, justo cuando el presidente Uribe asiste a una diligencia motivada por él, interrumpida por leguleyadas y justificar tal “revolcón” no solo es un atropello a la rama legislativa, a la judicial, al nombre de un patriota que sirvió a la misma con el corazón, también es un insulto a los colombianos que no caen tan fácil en esas trampas de utilizar decisiones más que necesarias para mancillar los buenos oficios y el nombre de quienes han servido con lealtad a los colombianos. Expresar ahora que la comisión no sirve y que lo detectaron hace muy poco es caer en torpezas contundentes. ¿Habrá que recordar la parábola del “elefante”?

Twitter @g_rodriguezm

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