¿Quién defiende a los niños y a las niñas en Colombia?

10 de enero del 2011

Por el Internet ha estado circulando, desde hace unos días, un video y mensajes sobre lo que ocurrió en el último concierto de Silvestre Dangond. Según lo describe un periodista en El Tiempo, en el video se puede ver como Silvestre Dangond haciendo referencia al niño que lo acompaña dice: “este se merece un aguinaldo pero doble” y saca de su bolsillo varios billetes y le entrega al niño. Cuando el pequeño se dispone a salir de la tarima el cantante en broma lanza su mano y le pellizca sus partes íntimas..

Todo esto fue hecho frente al público que asistía al concierto y frente a las cámaras que filmaban el evento, en un video que ha dado ya la vuelta al mundo. Imagínenlo en los comentarios de personas corrientes, que ven la noticia y comentan: “como les parece que hay un país en América Latina en donde es culturalmente aceptado tocar los genitales de los niños, hasta en público¨.  Ah, porque si está pasando en público, no hay que hilar muy delgado para saber que es lo que pasa en privado. No solo en la vida el Sr. Dangond, sino en la de la mayoría de quienes asistían al concierto, que poco reaccionaron ante esta acción.

Cuando vi la noticia por primera vez, tuve la esperanza de que al siguiente día se pronunciará el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar al respecto. Y esperé, confiada. Pero el día siguiente pasó, y nada. Y también el siguiente. Cuando mencioné el tema en mi Facebook, solo una o dos personas se manifestaron al respecto. El mensaje, de casi 5.000 amigos(as) que tengo en esa página, fue unánime, como era hasta ese momento el mensaje de los medios colombianos: “cállate, de esas cosas no se hablan. Eso se deja pasar”. Pues no, no se deja pasar.

Este fin de semana celebré el artículo de El Tiempo, en el que describen la situación, muestran el video, y el ex magistrado Ocampo anuncia que pondrá la semana entrante una denuncia panel contra el cantante. El magistrado anota que no está representando a la familia del niño, sino que está actuando a motu propio, como ciudadano respetuoso de la ley, e interesado en que la ley sea respetada por todos en este país. Afirma Ocampo, que según el artículo 67 del código de procedimiento penal, cualquier ciudadano que tenga conocimiento de una conducta punible puede formular la denuncia respectiva para que la Fiscalía investigue, máxime cuando se trata de un delito agravado. Porque entre otras, según establece el artículo 209 “el que realizare actos sexuales diversos del acceso carnal con persona menor de 14 años o en su presencia o la induzca a prácticas sexuales incurrirá en prisión de nueve a 13 años”.

Me pregunto si es que la gente educada en Colombia no sabe que realizar actos sexuales con niños es algo ilegal, o si es que se hacen los locos por miedo, indiferencia, ignorancia, por ser pasivos, o solo porque si. Pero las estadísticas de medicina legal, publicadas en el último informe epidemiológico sobre la violencia contra la mujer y los niños(as) muestra que las niñas (y por lo visto los niños también) están más en riesgo de ser abusados sexualmente dentro de sus casas que en la calle. Porque la “cultura” acepta la noción de que los niños, y en particular, los cuerpos de los niños y niñas son propiedad de quienes les procrearon y además, porque aceptamos la noción de que los niños y niñas están sujetos a la suerte del hogar en que nacieron y que la sociedad en general no tiene ninguna responsabilidad al respecto

Si, así como sociedad no aceptamos la responsabilidad de que todos los niños y las niñas sobrevivan a la niñez, estén adecuadamente alimentados  y tengan atención en salud, cuenten con acceso a la educación y a una vida de condiciones aceptables en todos los sentidos, tampoco parece que aceptamos la responsabilidad de protegerlos de ser abusados sexualmente por personas cercanas o extraños, por personas anónimas o por personajes famosos como este cantante.

Pero una cosa es que como sociedad no lo aceptemos, eso es grave.  Pero otra cosa es que la institución que tiene el mandato legal de proteger a los niños y niñas no lo denuncie apropiada y oportunamente. El silencio del ICBF sobre esta situación es inaceptable y posiblemente también roza los terrenos de la ilegalidad, pues configura una falla en el cumplimiento de su misión institucional.

Colombia es considerado uno de los países del mundo en donde la cultura de la legalidad es menos esforzada. Tenemos una multitud de leyes que no hacemos cumplir. No las conocemos, no las respetamos, no las imponemos ni los ciudadanos ni las instituciones. Esa ausencia de legalidad esta en la raíz de nuestro conflicto.

Demando, como ciudadana que el ICBF se haga parte de esta denuncia. Y aunque celebro que por lo menos una persona, el ex magistrado Ocampo, reconozca y quiera hacer cumplir la ley que protege a los niños, no estoy dispuesta a aceptar que la institución que fue creada para proteger los niños y niñas, y que recibe los recursos de todos los trabajadores y trabajadoras de este país pase agachada. La Primera Dama es la Presidenta de la Junta Directiva de la Junta Directiva del ICBF. La Directora del ICBF es una funcionaria pública que depende de la Presidencia de la Republica. Si su institución no responde, si ella no se hace responsable, espero y confió en que sus jefes si lo harán.

Los niños y las niñas de Colombia deben ser protegidos. Por ellos, los que tienen el mandato legal, y por nosotros(as), todos y todas las personas adultas de Colombia.

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