¿Quién entiende a los colombianos?

13 de diciembre del 2010

Los economistas colombianos llevamos décadas analizando a Colombia y, se puede decir que más que análisis, lo que nos ha faltado son soluciones exitosas para un país lleno de posibilidades pero también de problemas complejos. Hoy hay sobre el tapete un número muy grande de reformas, algunas buenas, otras no tanto y lo que falta es esa visión de largo plazo para poder establecer prioridades, no sólo para hoy sino para los próximos 20 ó 40 años. ¿Qué quiere realmente llegar a ser Colombia? es la pregunta cuya respuesta sigue pendiente. Pero al analizar cómo actúan los millones de ciudadanos de este país, es evidente que lo que se requiere con urgencia es que los sociólogos, tan famosos en una época, los antropólogos, los sicólogos y, por qué no, los psiquiatras, empiecen a estudiar el comportamiento individual y colectivo de esta sociedad. ¿La razón? Lo que está sucediendo es realmente desconcertante.

Durante los últimos ocho años, para una gran mayoría de los colombianos el presidente Uribe era el mejor presidente que había tenido Colombia en su historia y algunos llegaron a calificarlo como el segundo Bolívar, el segundo libertador del país. Recuerden que se hablaba de que todo era tragedia antes y ahora todo era positivo. Perfecto: cada cual es dueño de sus propias ideas. Pero lo sorprendente es que en este momento, aun una mayor proporción, noventa por ciento, apoya con excelentes calificaciones el Gobierno del Presidente Santos. Popularidad nunca vista, de nuevo, en la historia del país. La primera reacción, sin análisis, resulta coherente. Santos fue elegido como el sucesor de Uribe, luego es lógico que el alumno supere al profesor.

Sin embargo, la realidad no es así de simple. El Presidente Santos está haciendo todo lo contrario a lo que el ex presidente Uribe hubiera no sólo querido sino esperado. Basta ver el lenguaje corporal del ex presidente, quien mantiene una cara de malos amigos, imposible de disimular y lo más claro, los furibistas no hacen sino atacar las decisiones del Gobierno. Con una paciencia que no se le conocía, el Presidente Santos sacó a relucir todas las condiciones que los costeños llamamos cachacas, hipocresía en términos reales. El Presidente ha capoteado la situación de manera admirable hasta que Uribe logró sacarle la piedra, con su descalificación de la justicia colombiana.

Para los sociólogos, psiquiatras, antropólogos y sicólogos, ¿en qué quedamos? Si el ex presidente Uribe es lo mejor que le ha pasado a Colombia y por eso casi se queda 12 años en el poder, ¿cómo puede ser el Gobierno Santos el más popular de la historia cuando está haciendo todo lo contrario de Uribe? Tres explicaciones son posibles. Primera: era más popular Álvaro Uribe Vélez como presidente que como ex Presidente. La verdad es que más antiguos uribistas de lo esperado están molestos con el comportamiento insólito de él como ex presidente: sus twitts han molestado a más de uno de sus seguidores. Segundo, y casi que me consta, alguna gente o mucha no ha entendido o no ha querido entender lo que está haciendo el presidente Santos. Tercero, somos una manada de oportunistas que aplicamos la máxima de “A rey muerto, rey puesto”. Ahí tienen una linda tarea estos profesionales tan subestimados por nosotros los arrogantes economistas. Nos declaramos vencidos, las frías cifras no explican ese comportamiento esquizofrénico. Por favor, AUXILIO!!

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