¿Tiene por qué preocuparle la ley de restitución de tierras?

¿Tiene por qué preocuparle la ley de restitución de tierras?

3 de noviembre del 2010

Si pertenece usted al exclusivo club de los menos de dos mil colombianos con predios superiores a las dos mil hectáreas, es hora de inquietarse por los anuncios del nuevo gobierno de democratizar la tierra y modernizar el campo colombiano, ya que, ningún proceso de renovación agrícola de verdad se ha hecho manteniendo el latifundio y los terratenientes, y las intenciones del Presidente Santos y el Ministro de Agricultura en este sentido parece que van muy en serio.

Pero también si compró una finca mediana, relativamente barata, en una conocida zona de despojo -Córdoba, Urabá, los Llanos, Chocó o Montes de María- porque le pintaron un negocio buenísimo, como sembrar palma africana con subsidios estatales y préstamos no reembolsables, por ejemplo; y si además al que se la vendió le decían “comandante” y sus vecinos de parcela tenían seudónimos como “HH”, “Jorge 40”, “El Alemán”, “El Iguano”, o “Macaco”, pues comience a angustiarse porque, en caso de ser aprobada la ley de restitución de tierras, usted puede ser denunciado en un proceso agrario especial por quien alegue ser el anterior dueño de su finca y le tocará probar lo contrario so pena de perder su predio, si fue comprador de buena fe, y hasta terminar en la cárcel, si no lo fue.

Preocúpese también si usted prestó su nombre y ahora aparece como titular en alguna escritura irregular en un predio en el Valle del Cauca o Nariño; o si ese bien que adquirió como una verdadera ganga fue de los que se anunciaban como: “vendo barato motivo viaje forzado”; o si en el certificado de libertad del bien aparece adquirido por prescripción adquisitiva de dominio y hoy es reclamado como propiedad colectiva de una comunidad indígena o afro-colombiana.

También comience a agobiarse si es usted uno de los muchos notarios o registradores nombrados por influencia política en la época de la reelección, y el político de la región luego le cobró el favor pidiéndole cambiar unas escrituritas y unos titulitos de propiedad, y usted lo hizo tan fácilmente como quien cambia un articulito de la Constitución. Lo anterior porque, siendo la ley de restitución de tierras un proceso de justicia trancisional, la recepción y valoración de pruebas irremediablemente va a generar un traslado de evidencias hacia otras instancias judiciales y disciplinarias como la fiscalía, la procuraduría y la superintendencia de notariado y registro.

También preocúpese si usted era parlamentario y recibió unas tierritas extrañamente obsequiadas por un “Tuso” en Antioquia, o si invirtió aprovechando la oportunidad inmobiliaria que trajo la arremetida paramilitar en sus municipios electores, ya que, al igual que con la parapolítica, la Corte Suprema de Justicia estará esperando las pruebas del amancebamiento entre la clase política y los despojadores, lo mismo que el Fiscal General de la Nación, que tendrá en sus manos las evidencias de cientos de empresarios, militares y mandatarios locales que compartan la fortuna de poseer tierras en zonas de despojo. Y por último, preocúpese aún más si el Fiscal es elegido de una terna diferente a la propuesta por el ex presidente Uribe.

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