¿Y después qué?

5 de enero del 2011

Apreciaciones con motivo del desastre natural

EL Ideam ya anunció que las travesuras de “la niña” continuarán  unos meses más. Como estamos acostumbrados a hacer mofa de estos pronósticos, pocos  van a tomar medidas de precaución para lo que continuará sucediendo, si ese vaticinio resulta acertado. Con los ríos en sus máximos niveles, con el  canal del Dique convertido en gran lago, no se necesita ser hidrólogo  o ingeniero hidráulico para imaginarse lo que sucederá  a lo largo y ancho del territorio durante varios meses adicionales.

Después del desastre, los caudales disminuirán paulatinamente y a mediados del año próximo aparecerá  un informe sobre las generosas ayudas que  han otorgado  muchas entidades públicas y privadas  y miles de personas sensibles a esta desgracia. Ojalá el informe final no revele que buena parte de los auxilios tomaron el camino equivocado, como lo han hecho muchas vertientes en esta emergencia.

¿Y después que? Después habrá que tomarla en serio. No se trata de reforzar un jarillón aquí y allá y de tomar algunas medidas  aisladas más o menos buenas, de acuerdo con la capacidad de raciocinio de los gobernantes seccionales. Ya sabemos que las corporaciones regionales fueron incapaces de parar la tasa de deforestación, por estar preocupadas de otros menesteres.

Las dos arterias fluviales que corren de sur a norte  no son riachuelos. Se podrán convertir nuevamente en monstruos dañinos sino se toman medidas de fondo. Y esas medidas deben obedecer a estudios técnicos serios, que no incluyan comisiones de éxito tramposas, el último invento de quienes tratan de legalizar sus marrullas para obtener contratos públicos.

Al señor presidente Santos corresponde nombrar, no un consejero para las inundaciones , sino un cuerpo técnico de muy alto nivel, para que  dé los primeros pasos de una política seria y de largo plazo, que contemplará seguramente un plan multimillonario de obras de protección y sugiera la contratación de los mejores expertos nacionales o extranjeros que lleguen a conclusiones científicas para un plan a largo plazo y nos digan lo que se necesita para  regular a través de pequeñas o grandes represas el Cauca, el Magdalena y tantos otros que están afectando gravemente la economía del país. Algunos dicen que el costo no previsto solo para reparar lo dañado, puede equivaler en pesos a la fuerza de dos locomotoras de aquellas que tratan de remolcar este país hacia una sociedad menos desigual.

El senador caucano Aurelio Iragorri ha declarado públicamente que conoció los estudios de una misión holandesa que estuvo hace años en Colombia estudiando nuestra hidrología. Por ahí deben estar llenos de polilla. ¿Alguien podrá encontrarlos para bien del país?

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