“Dejémonos de vainas”

18 de enero del 2011

Alguien me decía el otro día que los gobiernos no son el gabinete, sino la burocracia y por eso son tan importantes las próximas elecciones locales en Colombia, porque se define el mapa político, se reconfiguran los partidos y hasta se merman las tasas de desempleo.

Además, Santos y Uribe medirán fuerzas, la unidad nacional se pondrá a prueba y de pronto volverá a nacer la oposición, porque ese cuento de la unanimidad, tan nefasto para cualquier democracia, tarde que temprano terminará con los chantajes desde el Congreso.

Y nuevamente pasaremos a los mares de dinero en las elecciones locales, porque no existen en realidad topes para la financiación de esas campañas o mucho menos herramientas eficaces de control o instrumentos para una veeduría permanente.

Por eso sería ideal que quién financie una campaña no pueda contratar con el Estado y viceversa, porque el caso de los Nule demuestra que en Colombia las obras no son amores y por muy malas razones.

Por el otro lado, las bandas emergentes jugarán el mismo papel de los paramilitares  en el año 2002, porque son lo mismo y porque a la Política de Seguridad Democrática le faltó fortalecer a las autoridades electorales.

Es más, desde ya está siendo utilizada la ola invernal para ganar indulgencias con camándula ajena, mientras que para reparar integralmente a los 2 millones de damnificados por el invierno hay que volver a construir prácticamente a Colombia.

Y ni para qué hablar de los 60 billones de pesos necesarios para reparar integralmente a las víctimas de la violencia, no sin antes separar a la justicia de la política y a la política del crimen; o que el problema de la justicia en Colombia no se resolverá hasta que resolvamos el conflicto interno y que el conflicto interno no se resolverá hasta que la justicia opere como debe de operar; porque Colombia debe reconocer que hay un conflicto, que ese conflicto tiene unas víctimas y que esas víctimas tienen unos derechos y por lo tanto debemos comenzar a reconstruir la verdad judicial y la verdad histórica cuanto antes.

Pero como eso no va a pasar de la noche a la mañana, aquí seguiremos vendiendo pedacitos de ECOPETROL sin preguntarnos si hay suficiente tierra en Colombia para la minería, las víctimas y para los grandes proyectos agroindustriales.

Porque dicen que los ganaderos están a punto de una crisis nerviosa, que Santos está traicionando a los de su clase, mientras que Garay se pregunta, “¿quién representa a la nueva élite minera en Colombia?” Y yo me pregunto: ¿por qué el medio ambiente no hace parte de las locomotoras de Santos?

En fin, éste año sabremos si el procurador Ordóñez acaba con la carrera política del ex ministro Arias; o quién ordenó las chuzadas del DAS; si se inventan más marcos legales, aunque no cambien la realidad; si los especiales de Caracol o RCN resuelven el problema de la violencia urbana o la agravan; si éste es el año de dos mujeres controlando a los varones de la política; si Colombia sigue reconstruyendo la confianza con los gobiernos de Venezuela y Ecuador o si Santos juega fútbol con la selección Colombia de mayores…

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