“Hombre probo”

23 de agosto del 2011

Escuchando y viendo la versión libre del expresidente Uribe ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara, no supe si lo de “hombre probo” era una tautología, un refrán machista, un contraste con lo de “ese canoso” o que no existieron homosexuales arrepentidos en su gobierno. Lo que sí entendí, es que existe una venganza […]

Escuchando y viendo la versión libre del expresidente Uribe ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara, no supe si lo de “hombre probo” era una tautología, un refrán machista, un contraste con lo de “ese canoso” o que no existieron homosexuales arrepentidos en su gobierno.

Lo que sí entendí, es que existe una venganza criminal en contra de él, aunque para unos sea un victimario y para otros sea una víctima. Y seguramente no contestó si él había ordenado las chuzadas y los seguimientos ilegales a magistrados, opositores y periodistas con el fin de desprestigiarlos, porque nadie haría eso sin que le ofrezcan, por lo menos, el principio de oportunidad.

Y parece ser que el choque de trenes entre la Corte Suprema y Uribe se debió a la mutua desconfianza que orquestó la mafia desde el DAS o desde “el cartel de las tres letras”, porque éste organismo de inteligencia, posa de anodino pero se vende al mejor postor. Es cierto que Uribe habló de todo pero, porque lo acusan de todo y los abogados de las víctimas no querían que él hablara, porque ellos sienten que subieron escaleras durante ocho años y fueron ignorados.

Por eso no creo que exista una persona en Colombia con más enemigos que Álvaro Uribe Vélez. La justicia no lo quiere; el gobierno de Santos no lo quiere; los columnistas no lo quieren; los paramilitares no lo quieren; las Farc no lo quieren; las ONG no lo quieren; los ambientalistas no lo quieren; la comunidad internacional no lo quiere; los marihuaneros no lo quieren; los ateos y los agnósticos no lo quieren; los gays no lo quieren, pero en eso consiste el fenómeno llamado Álvaro Uribe Vélez.

Aunque no deja de ser paradójico, que personas como Piedad Córdoba o Iván Cepeda, viajen cínicamente a visitar a los jefes paramilitares en las cárceles de Estados Unidos, es decir, a sus victimarios y los hombres probos de Uribe no puedan visitar a sus excompañeros de gobierno, porque supuestamente van para “acomodar testimonios o a entorpecer la labor de la justicia” y casi que tipifican contra ellos un concierto para delinquir.

En otras palabras, la mayoría de los testigos en contra de Uribe están presos y dispuestos a decir cualquier cosa para reducir sus penas o con sed de venganza. Ahora hay que esperar si la Comisión de Acusaciones de la Cámara imputará cargos contra Uribe o no, porque en mi opinión, el exmandatario salió bien librado después de la versión libre.

Y aunque Uribe es al menos políticamente responsable por las chuzadas y los seguimientos ilegales a magistrados, periodistas y opositores, con el fin de desprestigiarlos, éste hombre probo tendrá que defenderse hasta el último día de sus días…

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