⁠⁠⁠Un transporte público limpio es una ciudad aliviada

16 de septiembre del 2017

Ya está demostrado que la calidad del aire de Bogotá cada día que pasa afecta más la salud de todos los que convivimos en la ciudad. Casos de enfermedades respiratorias agudas más concurrentes en población vulnerable (niños menores de 5 años y adultos mayores), casos de cáncer de pulmón en menores, gripas, alergias, sibilancias en […]

Columnista invitado

Ya está demostrado que la calidad del aire de Bogotá cada día que pasa afecta más la salud de todos los que convivimos en la ciudad. Casos de enfermedades respiratorias agudas más concurrentes en población vulnerable (niños menores de 5 años y adultos mayores), casos de cáncer de pulmón en menores, gripas, alergias, sibilancias en las noches, etc., son señales de alerta sobre los niveles de calidad de la ciudad.

Según el reporte del IDEAM presentado en 2016, Bogotá, contando también su área directa de influencia, mantuvo los peores índices de concentración de Material Particulado, siendo la estación de Carvajal-Sevillana la que peores resultados obtuvo. La zona de afectación de dicha problemática ha crecido en los últimos años en la ciudad, presentándose el caso que para el año 2015 en la estación de Carvajal el aire sólo estuvo aceptable en un 10,4% del año y alcanzó el estado de “perjudicial para la salud” en un 0,3% lo cual representaría un día entero de aire dañino para los habitantes de las zonas aledañas (IDEAM, 2016).

Teniendo en cuenta que aproximadamente el 40% de las emisiones de Bogotá son generadas por fuentes móviles, el profesor Néstor Rojas de la Universidad Nacional afirma que los modos de transporte son los que tienen más afectación directa dado el nivel de exposición: “si se tiene en cuenta el impacto de la exposición de la población a la contaminación, es posible afirmar que las fuentes móviles tienen un impacto más significativo, debido a la mayor cercanía de la población (peatones, ciclistas, conductores) a las fuentes de emisión de contaminantes”

Hoy con la obligación que tiene la administración distrital de lanzar los pliegos para la licitación de Transmilenio de fase 1 y 2 para los próximos 15 años, es procedente tener en cuenta las exigencias en temas ambientales que deberían tener los más de 1200 nuevos buses que serán reemplazados con las nuevas tendencias mundiales como Euro VI o automotores de cero emisiones. Adicionalmente, teniendo en cuenta que el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible tiene en discusión la actualización de la resolución 610 de 2010 modificando niveles permisibles de emisiones en las ciudades, Bogotá debería ser la líder en el país en tomar medidas más exigentes frente al problema de contaminación.

Ahora bien, existen otros automotores que el distrito puede reglamentar de manera más exigente en sus emisiones como los que se implementarán en el nuevo sistema de aseo de Bogotá. Los operadores del sistema de barrido y recolección deberían tener como mínimo, normas ambientales de emisiones más estrictas como Euro VI o en su defecto, nuevas alternativas de bajas emisiones como gas o eléctricos. Por medio de incentivos que la administración adjudique, las oportunidades de cada vez convertirnos en una ciudad más amigable con el medio ambiente, más sostenible y sobre todo, con una mejor calidad de vida para sus habitantes, podría ser cada vez más cercano.

Para mejorar la calidad del aire de Bogotá no se necesitan milagros; la solución está en las manos de los dirigentes que quieran tomar decisiones contundentes políticamente pero que a futuro, nuestros hijos van a agradecer.

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