10 razones para amar a Bogotá

16 de mayo del 2019

Opinión de Ancizar Villa

10 razones para amar a Bogotá

De Bogotá mucha gente habla mal y la mayoría de esa gente, desde lo que ha sido mi experiencia, es nacida aquí o vive en la capital hace muchos años. Entonces uno comprende por qué es que esta maravillosa urbe sigue teniendo tantos problemas por resolver y la razón es demasiado sencilla: porque todo el mundo vive de ella, pero muy pocos la cuidamos, es decir, es una ciudad por la que pocas personas se ufanan, se enorgullecen, se sienten agradecidos.

Yo tengo muchas razones para querer a Bogotá, y en un gran esfuerzo, voy a mencionar solo 10 de ellas, gracias a las cuales, me gusta vivir aquí y me duele que hablen mal de ella:

  1. Porque Bogotá nos ha abierto las puertas a todos, siempre. Aquí, quienes venimos de todas las regiones, encontramos oportunidades, nos desarrollamos profesionalmente y logramos objetivos.
  2. Porque quienes tenemos aficiones culturales, encontramos aquí ofertas de todo tipo y para todos los gustos. Los artistas en todas sus expresiones son magníficos y en asuntos como el teatro, la música o la fiesta, el menú se lo quisiera cualquier ciudad de Latinoamérica, y con seguridad, ninguna otra de Colombia tiene al menos la mitad de ella.
  3. Porque hay espacio público por todos lados. A veces pienso que los bogotanos o no conocen otras ciudades o no quieren reconocer que este vividero es bueno por la multiplicidad de parques, por las muchas opciones de diversión y descanso gratuito, por las incontables posibilidades de recreación que tanto el Distrito como otros oferentes presentan en espacios abiertos, arborizados y de gran tamaño.
  4. Porque esta ciudad cuenta con un sistema de transporte como Transmilenio, el único medio que le permite a uno calcular tiempos, rutas y opciones para llegar a casi todas partes. No quiero siquiera imaginar qué sería de Bogotá sin ese vilipendiado pero eficiente gusano móvil. Después les acepto hablar sobre lo que hubiera podido ser y no ha sido, pero que funciona, ¡claro que funciona y yo lo uso!
  5. Por la deliciosa oferta gastronómica en cuya carta todos los sentidos son bienvenidos, porque los sabores, están secundados por olores, colores, texturas, arte manifiesto en la presentación de los platos y precios para todos los bolsillos, ¡que delicia!
  6. Porque uno puede encontrar el conocimiento irradiado en múltiples universidades tanto públicas como privadas y en todos los ciclos propedéuticos, en los horarios, ambientes, ubicaciones, precios y niveles que cada quien desee.
  7. Porque la alta calidad de la educación básica y media oficial. Yo matriculé mis hijos dos años en un colegio del Distrito antes de tenernos que ir como familia a vivir a nuestra ciudad de origen (yo estoy otra vez aquí), y puedo certificar que lo que recibimos es de más alta calidad que la de los cuatro colegios privados en los cuales mis hijos se han formado, aunque siempre me pregunto por qué es que aquí no se dan cuenta.
  8. Porque aquí el reconocimiento de méritos es más evidente, la competencia es menos malsana, las probabilidades de encontrar trabajo a partir de competencias demostradas es más viable y los apellidos priman menos para ascender y lograr movilidad social.
  9. Porque aquí en Bogotá, que es de la ciudad de la que estoy hablando, quien no consiga qué hacer es bobo, perezoso, pícaro, ignorante o zángano. Es posible que no se encuentre empleo, pero trabajo resulta por todos lados y se puede ganar la vida decentemente.
  10. Porque aquí se está más cerca no solo de las estrellas, sino también de cualquier lugar del mundo ya que hay más vuelos, más rutas, más medios, maravillosa topografía y exuberante naturaleza.

Tengo más razones para vivir aquí, me he conseguido mejores amigos que en cualquier parte, disfruto a plenitud de un clima que los quejosos dicen sufrir y me parece que el “gadejo” es muchísimo mayor que los problemas que pueda tener Bogotá, donde increíblemente, pareciera que hubiese más gente interesada en no dejar que la Capital desarrolle sus más esperados y posibles proyectos, por el simple prurito de no ser ellos sus realizadores o no ver posible las insanas ganancias personales que sus corruptos intereses les exigen conseguir. Si quieren hablamos mal de Bogotá, pero mencionando los nombres de quienes no la quieren sino para lucrarse de ella, de otra manera, yo la seguiré amando por el simple hecho de vivir agradecido con ella.

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