La exoneración de Ordóñez a Fajardo

18 de marzo del 2016

El procurador “dejó a salvo a quien podría atravesársele en el camino a la presidencia.”

En la Bella Villa, algunos paisas están de plácemes porque la Procuraduría General de la Nación exoneró al exgobernador Sergio Fajardo de la supuesta irregularidad cometida por la adjudicación de una mina al esposo de Beatriz White, quien fue integrante de sus gabinetes tanto en la alcaldía de Medellín como en la gobernación de Antioquia.

En este caso se dio lo que tantas veces ha sucedido con determinaciones del procurador Alejandro Ordóñez, quien (según sus críticos más acerbos) pisa el acelerador de las investigaciones cuando le conviene o le retira el pie también a su conveniencia.

Nótese que en este caso –vaya paradoja– el autocrático jefe del Ministerio Público dejó a salvo a quien podría atravesársele en el camino a la presidencia, si es que ambos deciden disputarla en el 2018 y les alcanza el aire hasta la elección final.

Del santandereano Ordoñez se sabe que es el candidato in péctore del ala más extrema de las derechas colombianas — ¿incluido Uribe? — y de Fajardo nadie duda que su máxima aspiración es suceder a Juan Manuel Santos como “político independiente” a partir del 7 de agosto de 2018.

Para duda y temor de los ultra fajardistas, lo que queda pendiente todavía alrededor del exmandatario antioqueño es la investigación que se le sigue por abierta y descarada intervención en política durante la pasada campaña por los poderes regionales, en la cual se la jugó entera por su candidato Federico Restrepo, al final derrotado por Luis Pérez Gutiérrez.

En violación abierta y continua de la ley que se lo impedía, Fajardo se dedicó desde julio a inaugurar obras a granel, algunas sin concluir, y en especial a entregar en los municipios, en sonados y publicitados actos públicos, los llamados parques educativos.

De manera pues, que todavía le quedaría al autoritario Procurador, quien hace lo que le da la gana sin nadie que lo vigile o le pida cuentas, una oportunidad más de sacar de taquito al que podría convertirse en un serio oponente, si es que al final se decide a encabezar las fuerzas extremas de la derecha colombiana en las elecciones del 2018.

Fajardo, quien hizo de la frase “muchos ojos pocas manos” en materia de contratación, podría explicar cómo la aplicó durante su administración, en la cual el mayor porcentaje de los contratos se adjudicaron a dedo, sin licitación alguna.

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