A segunda vuelta

25 de mayo del 2014

“Solicito a Santos y Zuluaga utilizar el tiempo que queda para exponer sus ideas”.

Si las firmas encuestadoras no fallan y si no ocurre algo extraordinario el domingo (escribo esta columna el viernes), se da por descontado que los candidatos que pasarán a la segunda vuelta presidencial serán Juan Manuel Santos y Oscar Iván Zuluaga. Es apenas lógico que, con la polarización extrema de esta inédita campaña presidencial, los afectos, gustos y hasta odios del electorado se decanten hacia esas dos vertientes enfrentadas: el santismo y el uribismo.

Y es que en Colombia casi nadie vota con la cabeza: la gente va a las urnas con el corazón y el hígado, lo que impide ver, con objetividad y sindéresis, las propuestas de los distintos candidatos, independientemente del cariño o la molestia que generen. Esta es una actitud muy colombiana: nada que venga del contradictor es bueno; pero, si viene del cercano, amigo o aliado, lo malo se transforma en bueno como por arte de magia. En todo caso que cada quien vote por quien quiera, de eso se trata; pero no olvidemos nunca que en el respeto por las posiciones ajenas se sustenta nuestra débil democracia.

En esta campaña faltaron debates y discusiones sobre los asuntos fundamentales del Estado: salud, justicia, infraestructura, falta de oportunidades, inseguridad y exclusión social entre otros. También brilló por su ausencia la objetividad de muchos medios de comunicación, pues, lamentablemente, la “mermelada” llegó hasta las salas de redacción y los consejos editoriales. Ni qué decir de la falta de grandeza y humildad, pues estamos asistiendo a la “hoguera de las vanidades” versión colombiana, protagonizada por un grupo de políticos con egos más grandes que sus propuestas para sacar al país del foso en el que está.

La campaña presidencial ha mostrado la esencia de la política colombiana: porquerías y guerra sucia a tutiplén. El cinismo está a la orden del día, y la mentira le hizo el quite a la verdad. Los insultos relevaron las ideas, mientras la vergüenza desapareció del escenario. Se supone que las democracias tienden a evolucionar. ¡Qué va! En Colombia vamos para atrás como la cola del burro: jamás en nuestra historia republicana habíamos asistido a una campaña tan virulenta, rastrera y nauseabunda.

En la segunda vuelta las cosas tenderán a empeorar. Por lo tanto, desde esta tribuna del pensamiento independiente, en mi condición de ciudadano en ejercicio, les solicito respetuosamente a los doctores Santos y Zuluaga utilizar el tiempo que queda de campaña para exponer sus ideas. Los colombianos no queremos más insultos ni descalificaciones, añoramos iniciativas que traigan un cambio estructural y verdadero para el país. Olvídense de JJ Rendón y del hacker Sepúlveda y dedíquense a lo suyo, mientras la Fiscalía hace el trabajo de investigar como en derecho corresponde.

La ñapa I: Toda mi solidaridad y cariño para los padres, familiares y amigos de los 32 niños que murieron incinerados en Fundación. Me duele el alma, como estoy seguro que le duele al resto de mis compatriotas. No puedo imaginar una tragedia más terrible y desgarradora. Que caiga todo el peso de la ley sobre los auspiciadores de tan grande horror. Debe hacerse también un “juicio” de responsabilidad política a ciertas autoridades del departamento del Magdalena, que solo están pendientes de llenarse los bolsillos con recursos públicos y descuidan de manera infame lo más preciado y valioso que tiene una sociedad: los niños.

La ñapa II: Reconocimiento especial para Clara López y Marta Lucía Ramírez, dos candidatas presidenciales excepcionales, que representan la valía, el tesón, la inteligencia y la fuerza sin par de la mujer colombiana.

La ñapa III: Extraordinario el último libro del periodista Oscar Montes, sobre la vida del ídolo Diomedes Díaz. No se lo pierdan.

La ñapa IV: Celebro la decisión de la Procuraduría de archivar un proceso disciplinario contra Alex Char, por supuesta participación en política.

abdelaespriella@lawyersenterprise.com

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO