Adictos a Pokemon Go: Más estúpidos que los youtubers

23 de julio del 2016

Son torpes desde que se levantan hasta que se acuestan.

Adictos a Pokemon Go: Más estúpidos que los youtubers

Por: @Don_DiegoNorea

Son titulares de prensa que parecen sacados de Actualidad Panamericana:

– Auschwitz prohíbe a sus visitantes jugar al Pokémon Go. Es una falta de respeto a la memoria de las víctimas. Lea también: Youtubers, el espejo de una sociedad estúpida

– Joven se estrelló contra una patrulla policial por jugar Pokemon Go.

– Violento accidente de tránsito por jugar Pokémon Go.

– Impresionante estampida en Central Park por el Pokémon Go.

– Trino desafortunado: Gobierno garantiza tránsito de Pokemones pese a paro camionero.

Y el más reciente:  – Jóvenes intentaron ingresar a la fuerza a un hospital de Cali para cazar un pokémon.

También: Colombiano crea la PokeRuta, un transporte exclusivo para jugadores de Pokemon Go

Sinceramente pensé que no había algo más patético que un youtuber, hasta que llegó Pokemon Go.

Los adictos a esta aplicación hacen que los muchachos que se auto graban con un celular diciendo incoherencias, parezcan genios, eruditos del mundo moderno.

Además: La malcriada Camila Zuluaga

Al menos los youtubers (algunos) son tontos solo cuando están frente a la cámara, una vez dejan de grabar su ignorancia, vuelven a la normalidad; dejan de impostar la voz, de hacer muecas, de flagelar su materia gris, de frivolizar la realidad.

Pero los adictos a la aplicación que sacó a Nintendo de oscurantismo económico (su aplicación llegó a subir hasta un 96%) actúan estúpidamente desde que se levantan, hasta que se acuestan.

Con el celular en la mano van por e mundo buscando bichos virtuales, ignorando que quien lleva el teléfono es el bicho más raro del que se tenga noticia, por ahora, seguramente llegará algo que lo supere.

“Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas”, dijo Albert Einstein.

Cuánta razón tenía el físico alemán. Para su fortuna, no está entre nosotros para presenciar este escenario ridículo en el que los humanos son felices atrapando cosas que no existen, cosas que no se ven, cosas que no se sienten. Los ‘Maestros Pokemon’ atrapan monstruos pero dejan escapar su inteligencia.

Pokemon Go es un fenómeno social y tecnológico que simplemente nos recuerda que no tenemos límites, ni para lo bueno, ni para lo malo. Podemos ser tan brillantes como queramos, pero tan imbéciles como se nos de la gana.

La culpa no es de la tecnología, la culpa no es de John Hanke, el gringo que se inventó Pokemon Go. Todo lo contrario, este hombre de 49 años, es una de esas personas que tienen claro el concepto perseverancia, sin embargo, su trabajo, producto de la perseverancia, cayó en manos de una generación que parece esforzarse por quedar en ridículo, por autodestruirse.

El objetivo de Hanke es noble. En una entrevista con la revista Time, explicó que le gustaría que las personas dejaran a un lado el sedentarismo y salieran a la calle, a recorrer y a vincularse con otros.

“Pokémon Go está en el mundo real. Entonces, la gente en vez de juntarse con un montón de avatares en un salón virtual, se puede reunir con amigos y salir juntos. Se combina con la vida real, lo cual lo hace mucho más interesante que algo que sólo ocurre en el plano virtual”, destacó.

Este hombre, que es el mismo que desarrolló Google Earth, no sospechó que su invento fuera utilizado por torpes que son capaces de cualquier cosa incluso de sacrficar su tiempo, y eso lo reconoció el mismo Hanke.

“Esperamos que fuera exitoso. Pero para ser honesto nos sobrepasó el grado de interés que se ha generado, la cantidad de gente que quiere jugar y el tiempo que invierten”.

No todo el que juega Pokemon Go tiene comportamientos idiotas, los tienen sí, los adictos. Como toda adicción, esta convierte a los hombres, a las mujeres, a los niños, los transforma en cosas que no entienden, que no ven, que no sienten.

Pero no todos los casos hacen referencia al descontrol y a la desbordada torpeza humana, hay situaciones que consolidan el objetivo inicial de la aplicación.

Es el caso de Ralph Koppelmon, un niño autista de seis años que pasaba el día recluido en casa y sin relacionarse con otros niños. Pero eso era hasta que su madre le descargó la app de moda.

“Cuando Ralphie juega a Pokémon Go interactúa con otras personas como nunca antes lo había hecho“, añade felizmente Lenore.

Al igual que muchos niños de su edad, Ralph comenzó a jugar a Pokémon Go y a los dos días “sus rutinas, su comportamiento y su forma de comunicarse habían cambiado por completo”, cuenta, orgullosa, su madre.

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