¡Qué pena con mi abuela!

15 de noviembre del 2015

“Estoy de acuerdo con que los gais adopten”.

La semana pasada recibí la llamada de mi adorada abuela Carlina, una mujer de ojos verde profundo, tez canela, carácter de hierro y fortaleza a toda prueba. Desde las sabanas de córdoba, en su finca, bordeando las 80 primaveras, ataviada con sombrero y botas, dirigía la jornada de vacunación de su más reciente adquisición: un hermoso lote de novillos Cebú. “Ajá mijito, cómo has pasado”, dijo en tono meloso y querendón. En el fondo se oía el bramido de los animales. “En la pelea mama, ya sabes, resolviendo chicharrones todo el día”, respondí. “¡Ay mijo, estoy feliz y muy orgullosa por todos tus triunfos! Y ahora más: me acaba de mostrar tu tío Germán una foto tuya que salió en esa cosa de las redes sociales con una frase que me encantó”. Extrañado, le pregunté: “¿De qué se trata, mama?” “Pues esa en la que te opones a la adopción de niños por parte de los maricas”. “Mama, se les dice gais”. “Es la misma vaina, mijo, déjate de fartedades”, anotó con énfasis.

Yo conocía el “meme”, que se viralizó rápidamente, pues un miembro de mi equipo me lo había hecho llegar días antes. Se trataba de una imagen tomada de la red, de una entrevista vieja, en la que sobrepusieron la siguiente frase: “La adopción es el derecho de los niños a tener un papá y una mamá, no es el derecho de los homosexuales a tener un niño”. Al igual que “Carla”, varios amigos, familiares y conocidos me escribieron felicitándome. Definitivamente, en el fondo, Colombia es un país de godos, pensé. A mi abuela le respondí lo mismo que a todos los demás: “Mama, lamento decepcionarte pero yo no he dicho eso; todo lo contrario: estoy de acuerdo con que los gais adopten”. Hubo un corto silencio de por medio, que pareció eterno. “¡Ah ya!… Bueno, mijito, tú sabes lo que haces, cuídate, te quiero mucho”.

Desde la sentencia C-577 de 2011, la Corte Constitucional, reconoció el concepto de familia diversa y ordenó al Congreso la regulación legal del tema. Desde entonces, en el órgano legislativo, se han presentado, en ese sentido, más de 6 proyectos que han sido archivados. Ante la existencia de un “bloqueo legislativo”, la Corte Constitucional ha entendido que hay un déficit de protección a minorías que no puede hacerse en aplicación de la figura democrática por excelencia, las mayorías, y, por lo tanto, se hace necesario entrar a dar una protección especial. En un Estado de Derecho, no puede haber ciudadanos de primera y de segunda: todos somos iguales ante la ley. Rechazar las legítimas aspiraciones de los miembros de la comunidad LGTBI es volver al pasado, al racismo, a la segregación y a las purgas étnicas. Lo anterior es la consecuencia de confundir el derecho con la moral.

No existen datos científicos concluyentes que permitan inferir que las parejas homosexuales carezcan de idoneidad moral o de habilidades para educar niños. De hecho, a partir del derecho a tener una familia, con el que cuenta el menor, se puede decir que las parejas aptas (sin importar su orientación sexual) deben ser las que adopten. Seamos serios. La condición sexual de los padres no determina la de sus hijos. Miles de niños en todo el mundo han sido abusados por sus propios padres biológicos. Lo que define si un hombre o una mujer pueden ser buenos padres, no es su color, raza, sexo o preferencias; es la condición humana de cada quién para asumir el más grande de todos los retos: educar a un hijo.

Hay cerca de 6000 niños de adopción difícil o compleja, que, no han podido tener un hogar. Yo prefiero que estén con parejas del mismo sexo a que sigan tirados en un orfanato. Pensar que los homosexuales son enfermos y anormales, es absurdo: son tan humanos como cualquiera de nosotros, con defectos y virtudes. Algo sé: cuando empiecen a adoptar serán mejores personas. Los hijos son el remedio ideal para nuestras imperfecciones.

abdelaespriella@lawyersenterprise.com

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO