Agua

Agua

7 de junio del 2019

Sin lugar a dudas, el agua es el recurso natural más importante para la vida. La mayoría de civilizaciones antiguas se organizaban en torno a las fuentes hídricas y progresivamente, adaptaban sus rutinas a los flujos de agua y al comportamiento del clima para poder sobrevivir y satisfacer sus necesidades básicas. Pese a los nuevos descubrimientos y a los avances en materia tecnológica, este elemento jamás ha perdido su vitalidad para el desarrollo de la humanidad y por el contrario, su conservación se ha convertido en una preocupación global que se agudiza con los enormes problemas medioambientales a los que nos enfrentamos diariamente.

De ahí que la Organización de Naciones Unidas reconociera en 2010 el derecho humano al agua y al saneamiento como un derecho universal y que además, posicionara este tema dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible como un elemento primordial que todos los gobiernos deben garantizar en términos de cobertura, accesibilidad y calidad (ONU, 2018). En este sentido, es posible afirmar que nuestro país es privilegiado, puesto que como lo sostiene la CEPAL (2000), Colombia tiene una ventaja hídrica en comparación con el resto del mundo respecto a los niveles de precipitación y a las reservas de agua dulce; siendo su rendimiento tres veces mayor que el promedio suramericano y seis veces superior a la oferta hídrica mundial.

No obstante, también es claro que los recursos naturales no son ilimitados y que como consecuencia de las insuficiencias hídricas actuales en el resto del mundo, Colombia debe mejorar sus políticas nacionales de administración y preservación del agua, y con ello, abrir una oportunidad de liderazgo en los foros de discusión internacional. Si bien el país ha gestado grandes avances en el ámbito legal sobre la protección y cuidado de dicho recurso, al ser considerado por la jurisprudencia constitucional como un derecho y un servicio básico fundamental (Sentencia C-220 de 2011), aún tiene grandes retos en cuestiones de disponibilidad, asequibilidad y aceptabilidad. Especialmente en las periferias del territorio.

Bogotá: la ciudad capital con el páramo más grande del mundo

Para el caso concreto de Bogotá, hay que mencionar que la capital cuenta con una ubicación geográfica que le permite tener dentro de su territorio el páramo de Sumapaz, concebido como el más grande del mundo. Sin olvidar otras fuentes de agua que podrían canalizarse y ser aprovechadas de forma sostenible. Cabe resaltar que de acuerdo con el Sistema de Gestión Ambiental (2017), la mayor parte del agua potable de la capital es suministrada por fuentes superficiales del Río Bogotá y de los sistemas de Chingaza y la Regadera, que entre otras cosas, nacen en las altas montañas del mencionado páramo.

De este modo, una verdadera Bogotá Futura no sólo se tendrá que concentrar en los temas de cobertura y distribución de agua potable, sino que deberá avanzar en sus estrategias de preservación ambiental de manera integral. Para abordar este problema, existen autoridades como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la Secretaria de Hábitat, la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico, la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios y entidades asociadas al Sector Salud. La descontaminación del río Bogotá y la preservación de los humedales es primordial para ordenar el territorio de nuestra capital.

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