¿Al fin qué? (III)

7 de septiembre del 2012

Venía narrando la semana pasada, las revictimizaciones que trajo la dizque Ley de Víctimas. Pero hay algo que aún no logro asimilar y creo que ya con esta me gradúo en interpretación y análisis de conductas comunistas y mamertas. Me refiero específicamente a las patrañas, mentiras y engaños del Ministro de Agricultura y su jefe, […]

Venía narrando la semana pasada, las revictimizaciones que trajo la dizque Ley de Víctimas. Pero hay algo que aún no logro asimilar y creo que ya con esta me gradúo en interpretación y análisis de conductas comunistas y mamertas. Me refiero específicamente a las patrañas, mentiras y engaños del Ministro de Agricultura y su jefe, sí su jefe, ese que hoy nos tiene entregados a los terroristas de las Farc bajo la falsa premisa de la reconciliación y los puntos de encuentro en busca de la paz.

Hace poco menos de diez días, los personajetes que arriba menciono salieron con la boca llena a hablar de miles de reparaciones y centenares de restituciones de hectáreas a las víctimas del conflicto armado —como erráticamente las llaman—. Esto lo vamos a ilustrar de la mejor manera que se puede hacer: con las pruebas y confrontando versiones de órganos de control en cumplimiento de sus funciones, con discursos demagógicos de extrema izquierda, es decir, propio de nuestro destino.

El Dr. Alejandro Ordoñez y la Dra. Sandra Morelli en ejercicio de sus tareas constitucionales y legales, hicieron un seguimiento y veeduría a la ejecución de la Ley 1448 de 2011. Los resultados que promulgan falazmente el Presidente de la República y el hoy trágicamente ratificado Ministro de Agricultura, fueron desvirtuados por los titulares de aquella auditoría. A la dura crítica se sumó el entonces defensor de pueblo, Vólmar Pérez.

Santos Calderón salió a decir que se han reparado más de 55.000 víctimas en el marco de la norma en comento. Por su parte, el jefe de la cartera de Agricultura, asegura que se han restituido tierras en desarrollo de esa norma, cuando en realidad lo que han hecho es titular baldíos. Cosas estas que en nada tienen puntos de encuentro. Pues en el primer caso se trata de devolverle las fincas a los desplazados por la violencia y el otro es un procedimiento que adelanta el Incoder para adjudicar unas tierras que nos son productivas y como su nombre lo indica están sin ocupación, pero no por motivos de fuerza y/o violencia. Esto ya es una jugada demasiado sucia. Esto raya en lo mezquino y por qué no: en lo miserable. Jugar engañando con la dignidad y las expectativas de las víctimas no tiene nombre. Todo tiene un límite y estos señores parece que no lo conocen. Se me viene a la cabeza en este momento un dicho que no me gusta en lo más mínimo, pero que podría tener aplicación acá y que por lo general la gente lo destina a los congresistas, concejales y contratistas: “robe, pero robe poquito”. Es que esto —y voy a usar otro dicho— “no tiene perdón de Dios”.

Bueno, pues en vista de estas deshonras públicas se les vino encima Procuraduría y Contraloría. ¡Oh sorpresa! todo es una mentira barata, pues no hay tales reparaciones ni mucho menos se ha restituido un solo milímetro de tierra en este país, en lo que atañe a la norma transicional.

Dijo el Dr. Alejandro Ordoñez que “No tenemos ninguna víctima reparada administrativamente en el marco de la Ley 1448 (ley de víctimas y restitución de tierras. El número de víctimas incluidas en el Registro Único de Víctimas está por debajo del porcentaje esperado. Es preocupante que de las 94.850 declaraciones de víctimas que ha recibido la Unidad de Atención y Reparación, a 30 de junio de 2012 tuviera 75.876 declaraciones, lo que corresponde al 80% sin resolver acerca de su inclusión”. No obstante, el 20 de agosto Santos dijo que entre enero y julio, más de 55.000 víctimas de la violencia recibieron reparaciones por un total de $330.000 millones de pesos y la meta del Gobierno es llegar por lo menos a 115.000 víctimas reparadas en 2012 y cerró con una de sus frases célebres “El país necesita atravesar con decisión el camino de la reconciliación y reconocer y reparar a sus víctimas”.

Por su parte, la Contralora General, se pronunció sobre la inequidad que existe entre victimarios y víctima referente a los salarios mínimos. Y manifestó que “hay inequidad porque los victimarios reciben un salario mínimo por persona, mientras que las víctimas reciben un salario mínimo por familia”, lo cual tiene todo el sentido jurídico y social. Adicionalmente, señaló lo siguiente: “la gran tragedia de este país es que nos quedamos sin ejecutar las leyes. La Unidad de Tierras ha recibido 19 mil solicitudes, de las cuales sólo se ha podido examinar el 2%, priorizando las zonas macrofocalizadas (con mayor índice de desplazamiento y presencia de víctimas). Aunque ya están designados los jueces y magistrados, no hay decisiones por una evidente falta de sincronía”.

La dignidad que ostenta, así como la decisión y la templanza que caracterizan a la Dra. Morelli Rico —la Dama de Hierro como algunos la llaman—, no fue suficiente para hacer entrar en razón al ministro Restrepo, quien por el contrario, en vista del pronunciamiento de la alta funcionaria, revelador de sus mentiras, despertó su incontenible ira y le pegó como dicen coloquialmente un vaciadón telefónico, sin ningún reparo. O sea, este señor aparte de mentiroso es un temerario y cara dura irrespetuoso de los órganos de control. No le fue suficiente con engañar a las víctimas, quedar en evidencia de su juego falaz acobijado con el sufrimiento, la sangre y el dolor de ellas, sino que además de todo tuvo el descaro de faltarle al respeto a la Dra. Sandra Morelli. En palabras de la Contralora, recibió una llamada insultante y una carta descomedida. Es que Restrepo es tan atrevido que calificó la función del órgano controlador de ligera y dudosa.

Prueba de lo que aquí se dice es la carta que le envió Morelli a la Comisión de Seguimiento de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, en la cual se excusa de asistir a una de sus sesiones por sentirse profundamente ofendida.

Me pregunto si el jefe de Restrepo, lo reconvino, si le habrá al menos recomendado ser más prudente. ¡Qué va! Lo que hizo fue ratificar a este bufón insensato en la corte criolla.

Dedicatoria: Le dedico a Santos y a su ministrete, del compositor colombiano Arnulfo Briceño, el bambuco A quién engañas abuelo. #nomasmentiras Abrazo cálido. Seguimos trabajando.

@colconmemoria

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