Al hoyo 350 mil millones

31 de agosto del 2018

Por Mario Javier Pacheco.

Al hoyo 350 mil millones

Un amigo me recordó este refrán popular: “El que mucho se unta algo que le huela, es porque algo le hiede”. Los Corruptos que proponen consulta anti corrupción y los terroristas que baten banderas de paz, son sospechosos para el que sabe de guerras semánticas.

La totalidad de los colombianos repudiamos la corrupción, por lo tanto, la consulta contra ella debió respaldarse por 36 millones de votantes, pero solo lo hicieron 11´500.000, porque los 24 millones restantes entendieron que se les intentaba usar como idiotas útiles para promocionar una campaña política, que al día siguiente del fracaso, se lanzó, como estaba previsto, en la W Radio.

Claudia a la presidencia y Navarro a la Alcaldía. Todo fue para eso. Y pagamos 350 mil millones.

Los políticos nos anestesiaron con tanto robo, pero la historia recordará esta estafa al erario, como la más costosa e inútil, no solo por su fabuloso monto, sino porque estábamos avisados, ya que la López utilizó la misma estratagema, con éxito, unos meses antes para ser senadora.

La martingala de hacer ver lo falso verdadero, es un ardid viejo, y en esta ocasión la manzana venenosa que brilla de caramelo, y la corrupción maquillada de consulta, engatusaron a muchos, pero perdieron.

Y eso que el presidente Duque les lanzó una tabla salvadora, fiel a su promesa de apoyar cualquier iniciativa contra la corrupción, y que su mensaje fue profusamente publicitado por los convocantes, a toda hora en los días previos, pero ni siquiera su prestigio logró superar la pésima imagen de la López, y la gente no salió a votar.

Claudia estaba consciente del engaño y sabía que independientemente del resultado, tendría que radicar unos proyectos de acto legislativo, iguales a los que radicó el presidente Duque el 8 de agosto, y así lo hará, sin necesidad de la onerosa consulta. Conclusión, asistimos a una convocatoria inútil, proponiendo unas leyes que ya existen, y que se hubiera podido realizar sin el costo absurdo.

A la basura la platica, pero la guerra semántica fue tan eficaz, que los idiotas útiles que votaron, están pregonando que su propósito fue noble y que les ganó la corrupción. Morirán engañados.

El último regalo de Santos a Claudia fue voluminoso e irresponsable, y tendrá que ser investigado, porque si bien es cierto que los mecanismos de participación ciudadana, son un derecho del pueblo, no lo es menos, que las consultas deben aprobarse previo estudio de su pertinencia y utilidad.

¿Y ahora a quien se le reclama? ¿Esta plata que pudo ser para nutrición infantil, o para comprar un avión, o para arreglar la vía al llano, que vale 34 mil millones, se fue al caño sin que nadie responda? ¿Así de fácil se derrocha el erario público?

Para hacer cumplir la ley, lo que se requiere es voluntad política, y esta le sobra a Iván Duque. Lo demostró convocando a los perdedores, incluso a Timochenko, con las bancadas y gente de su equipo, para advertirles que la corrupción es un tema de Estado, y no de partidos, ni de vanidades, y que el primer interesado en combatirla, es él, como presidente de Colombia.

Los colombianos habíamos dejado que la izquierda radical se apropiara, por años, de términos y conceptos como paz, libertad, intelectualidad, anticorrupción, resistencia a la maldad, y otros, que nunca fueron de ellos. Con el acto de anoche, el Estado retoma las banderas de la anti corrupción y se la arrebata a Claudia, cuyo interés no es combatirla, sino promocionarse.

Duque estableció una mesa técnica, dependiente del Ministerio del Interior, para que los puntos de la consulta, que no pasaron, tengan nota de urgencia en el congreso.

Contra la corrupción, el dique es Duque. No los corruptos que posan de impolutos, ni los ingenuos que los cohonestan y votan.

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