Al plebiscito voto SI

Al plebiscito voto SI

1 de septiembre del 2016

El congreso de la República de Colombia voto por amplísima mayoría el apoyo a la decisión del Señor Presidente de la Republica de convocar un plebiscito el próximo 2 de Octubre con el propósito de refrendar los acuerdos que dieron la posibilidad de terminar el conflicto de más de 50 años entre las FARC y el establecimiento y de trabajar por la construcción de una paz duradera y estable para el país.

Sin lugar a dudas terminar la confrontación armada permite iniciar una cultura nueva en el país primero para que las nuevas generaciones y las que nazcan no lo hagan en medio de una confrontación irracional e irresponsable por causas que se pudieron evitar y que produjeron más de 200.000 muertos, miles de desaparecidos, más de siete millones de víctimas, el surgimiento de otros actores armados ilegales y sobretodo plagas malditas como la corrupción, el narcotráfico, el enriquecimiento ilícito, la pobreza y la miseria, la violación a los derechos humanos y las libertades ciudadanas y la violación a la democracia, al estado de derecho y la entrega de la soberanía nacional.

La existencia de la guerra permitió además el atraso económico social y político del país, admitió la confabulación de los dirigentes de los partidos políticos llamados tradicionales que impusieron la violencia bipartidista, por las repartijas de la riqueza y el poder y después se acordaron en la alternación del gobierno con políticas comunes que violentaron todo tipo de derechos ciudadanos y permitieron el surgimiento de todas las violencias y generaron todos los males de la nación que la han mantenido en el atraso y el subdesarrollo en los últimos 50 años y en la entrega de los más elementales derechos a la autonomía y la soberanía no solamente política sino económica y cultural.

Hoy no existiría después de la firma del acuerdo final ninguna posibilidad de motivar medidas antidemocráticas con el argumento de la existencia de un fuerte movimiento insurgente que pretende desestabilizar las instituciones elemento que obligaría al régimen imperante a dedicar la mayor atención a políticas como por ejemplo el estatuto de seguridad o la política de seguridad democrática o la utilización como lo fue en el pasado de las medidas más restrictivas de las libertades ciudadanas como fue el estado de sitio en la cual permaneció el país por muchísimas décadas y que permitieron acentuar la represión, los asesinatos, las desapariciones, las amenazas, las ilegalizaciones de organizaciones sociales y políticas opositoras con apoyo político nacional e internacional a nombre de combatir ideologías peligrosas para la sociedad.

Es evidente que queda un pequeño movimiento insurgente que como el ejército de liberación nacional siguen justificando de alguna manera el uso de la fuerza para la confrontación política. Pero con la firma de los acuerdos con las FARC, y el apoyo mayoritario de los ciudadanos este movimiento y el gobierno prontamente podrán encontrar un entendimiento que termine con otro acuerdo final para desaparecer de la vida nacional la existencia de grupo insurgente alguno alzado contra la institucionalidad.

Igual queda la tarea urgente de someter a los grupos de paramilitares y combatir y desaparecer el narcotráfico responsable de igual manera de la violencia y la corrupción y el desprestigio para el país y la comunidad internacional.

Si bien es cierto el Artículo 22 de nuestra Constitución Política impone la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento y que los acuerdos tienen el carácter de un tratado internacional que lo hacen parte del bloque de constitucionalidad, que además van a ser refrendados por los ciudadanos en el plebiscito, todo ello se justifica si tanto el régimen político como los insurgentes reinsertados, los partidos políticos, los grupos y los gremios económicos, los movimientos sociales y el conjunto de la sociedad nos preparamos ciertamente para producir cambios cualitativos trascendentales que pongan en vigencia el estado social y democrático de derecho que es un mandato constitucional.

El contenido del acuerdo final que es un tratado de fortalecimiento de los derechos fundamentales como son los derechos políticos, sociales, económicos y culturales y los derechos de las víctimas del conflicto a la verdad, la justicia y la reparación, como el derecho de los niños y adolescentes o el de la seguridad jurídica o colectiva y a la no repetición de la tragedia que han generado los conflictos armados, se ponen en vigencia con compromisos ciertos de los poderes públicos y la sociedad podríamos afirmar que en todo caso se justifican como altamente positivos tal tratado que hasta tolerar dosis de impunidad y aceptación de dolor y de alguna manera rabia hasta llegar al perdón.

Nos vamos entonces a la campaña del SI, al plebiscito para respaldar la terminación del conflicto. Trabajaremos con fuerza y acción para que sus contenidos se pongan en práctica, vigilaremos que las víctimas no sean descuidadas ni maltratadas y  menos olvidadas por las medidas prioritarias que se deben desarrollar en el posconflicto.

Un punto fundamental para las fuerzas opositoras, minoritarias y movimientos significativos de ciudadanos es el punto dos que contiene el acuerdo “Participación política: Apertura democrática para construir la paz”. Para desarrollarlo es urgente el acuerdo para presentar al congreso el estatuto de la oposición, la ampliación democrática, el fortalecimiento del pluralismo y las garantías para la participación política más amplia y para la inclusión de sectores y fuerzas que se proponen trabajar por un rumbo diferente en la conducción del Estado.

Sin lugar a dudas el acuerdo es histórico, una gran enseñanza nacional y un ejemplo para la comunidad internacional. Lo cierto, la violencia jamás debe ser utilizada como instrumento de aspiración o confrontación política.

EL 2 DE OCTUBRE VOTO SI.

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