Alcaldesa: Piénselo

22 de agosto del 2011

La Alcaldesa encargada de Bogotá, Clara López, nos sorprendió de nuevo. Esperábamos una gestión de trámite para apaciguar las tormentosas aguas desatadas por Samuel Moreno. O una transición corta y tranquila que dejara en manos del próximo alcalde  las  decisiones trascendentales de la ciudad.  Pero se nos vino con un paquete de iniciativas y anuncios […]

La Alcaldesa encargada de Bogotá, Clara López, nos sorprendió de nuevo. Esperábamos una gestión de trámite para apaciguar las tormentosas aguas desatadas por Samuel Moreno. O una transición corta y tranquila que dejara en manos del próximo alcalde  las  decisiones trascendentales de la ciudad.  Pero se nos vino con un paquete de iniciativas y anuncios que parecen más bien la agenda de un alcalde recién electo. Clara quiere gobernar.

Y no son iniciativas de poca monta. Reformar la estructura tributaria y aplazar el cobro de la valorización para las obras del Plan de Ordenamiento Zonal no son para nada asuntos marginales. Anunciar al Concejo la presentación del proyecto de modificación del Plan de Ordenamiento Territorial  tantas veces anunciado y tantas veces aplazado por su copartidario Samuel es abrir una caja de Pandora en plena campaña electoral. O presentar un proyecto de ley para crear la Región Capital en asocio con el gobernador de Cundinamarca, merece de quienes lo lideran una estabilidad en sus cargos que se corresponda con los tiempos del trámite legislativo de una propuesta de semejante envergadura.

Pero lo que más ha sorprendido ha sido su propuesta del corredor verde por la Carrera Séptima. “Audaz” fue el calificativo del editorial de El Tiempo. Los vecinos representados en Corposéptima aún celebran la noticia. Y quienes nos opusimos al esperpento del “Transmilenio ligero” por este corredor vial no podemos evitar la simpatía con esta alternativa. Y llama la atención que exista un público respaldo del gobierno nacional a la iniciativa.

Que sea un corredor verde es razón suficiente para respaldarla. Que vaya hasta la calle 170 responde a la necesidad de movilidad de los ciudadanos más pobres de Usaquén  que son quienes más requieren el transporte masivo. Que incorpore componentes de renovación urbana y de recuperación de espacio público la convierte en instrumento de transformación urbanística reclamada por vecinos y expertos. De entrada, todo gusta en la propuesta.

Pero siempre hay peros. El solo anuncio de la iniciativa puede significar un detrimento patrimonial para la ciudad a no ser que se resuelvan adecuadamente algunos interrogantes. Si es una intervención totalmente novedosa quiere decir que los estudios y diseños del Transmilenio por la  Séptima, que le costaron en el 2007 a la ciudad 9.800 millones de pesos, seguirán en el cesto de la basura. Si implica terminar el contrato que por 84.000 millones de pesos suscribió precipitadamente el IDU para construir la versión ligera del Transmilenio por la Séptima, seguramente tendremos que asumir los costos financieros de tal decisión. Y lo más grave, un corredor como el que ha anunciado la alcaldesa por la Séptima invalida la alternativa del Metro por dicho corredor, cuyos estudios para una primera línea que iría de San Victorino hasta la 170 nos costaron 22.000 millones de pesos.

Alcaldesa: celebro la audacia de su propuesta. Pero me preocupa que su anuncio nos cueste a los bogotanos, por barato, 40.000 millones de pesos. Y le sugiero que se lo piense.

@antoniosanguino

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