Antanas ¡no te rajes!

Antanas ¡no te rajes!

21 de marzo del 2017

En una entrevista en Blu Radio, Antanas Mockus aseguró que él no habría perdido las elecciones del 2010 por culpa de unos afiches, sino por un acumulado de errores. Y tiene razón, una elección se decide por muchos factores, entre ellos el carisma y personalidad del candidato. Pero por supuesto algunas cosas son manejadas por debajo de la mesa y por eso mismo son muy difíciles de contrarrestar.

Mockus con la Ola Verde despertó un sentimiento renovador que llevó a que su candidatura creciera como espuma. Muchos, creímos que había llegado el momento de un profundo cambio en la política. Esto se debía básicamente a Antanas, un hombre pulcro, preparado, con una trayectoria trasparente. Un caso raro en este país donde los políticos cargan el peso de la politiquería y el continuismo.

Ante el crecimiento de ese movimiento espontáneo y marcadamente joven, la clase política se estremeció de miedo, reunió todos sus cuadros para contra atacar y a fe que lo logró. En esa estrategia del segundo tiempo, entraron a jugar factores decisivos de la política colombiana: trasteo de votos, “estímulos al elector”, aceite en la registradurías, clientelismo, publicidad y encuestas exitosas, entre otros factores.

Con ese coctel electoral, era imposible ganar y si a eso se le sumaba lo errático que se volvió Antanas en la participación en debates y lo difícil que fue para la mayoría comprender su mensaje académico, pues ahí tenemos el resultado. Ganó Juan Manuel con la fórmula vice presidencial de Angelino Garzón y el país se perdió de tener un estadista y un pedagogo en la presidencia.

Entendiendo esa complejidad en el proceso electoral, hay que tener muy en cuenta que, de los anteriores factores, la gran mayoría dependen de la plata, porque con ella se consigue aceitar las maquinarias y dar estímulos al elector. También con plata se compran medios de comunicación, se hace publicidad negra, como la que vino a hacer J.J.Rendón y se asegura el control de los resultados en ciertas regiones.

Plata fue lo que tuvo la campaña de Santos y lo que seguramente faltó en la del profesor Antanas. Dineros clandestinos, como se ha venido a saber ahora, provenientes de empresas como Odebrecht e interbolsa, en violación flagrante de la Ley Electoral.

Si de Odebrecht no se conocía su trayectoria como fábrica de sobornos, eso no atenúa la falta, porque lo que se cuestiona no es que haya dado plata, sino el objetivo que buscaba con esa contribución. Porque quienes la recibían, como se ha venido a saber, se comprometían a devolver favores con adjudicación de obras. El delito de soborno se vino a descubrir como consecuencia de que los hayan pillado en Brasil y Estados Unidos, pero el delito existía y sigue existiendo. Así como una infidelidad es infidelidad, aunque el conyugue no se entere.

Tal vez por esta última razón es fundamental para Colombia que se aclare lo más pronto posible quien o quienes estuvieron detrás de los aportes en las campañas del 2010 y 2014. Santos ya aseguró que se acababa de enterar de esos aportes. No es fácil creerle, en especial porque su director financiero empezó negando todo y ya va en la aceptación de que él mismo mandó a imprimir 400 mil dólares en afiches, pagados por Odebrecht en Panamá.

¿Qué tal que a Juan Manuel se le refresque de repente la memoria y resulte que de algo ya estaba enterado y no propiamente ahora sino en el 2010?

No espero que Mockus pida la impugnación de esa elección, entre otras razones porque ya se terminó ese período presidencial. Lo que si espero es que no vuelva a caer en esos mensajes erráticos que le hicieron perder muchos seguidores. Hace falta un Antanas más decidido que nos ayude a orientar la nueva ola de indignación creada por Odebrecht. Profesor por favor, no se nos raje.

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