¿Aprueba a Santos? SI –NO

7 de diciembre del 2015

Los guerrilleros se reportaron desde Cuba para rechazar el plebiscito.

Supongamos que el plebiscito pupitriado a las volandas por el Congreso sólo pregunte si se aprueba –sí o no- la gestión del presidente Santos. O más simple: a Santos.

Me temo que una consulta tan cerrada obligaría el retiro del mandatario. Las encuestas no solamente registran un bajonazo en las calificaciones sobre su mandato sino que ratifican su divorcio eterno con el carisma. Los chorros de mermelada lo embellecen a los ojos del Congreso –como el trago a ciertas mujeres- pero no ante el ciudadano común.

Es lo que plantean los críticos –no sólo los uribistas- de la eventualidad de un plebiscito para decirle sí o no a la paz, sin conocer la plenitud de los acuerdos que pacten gobierno y guerrilla de las FARC en La Habana. ¿Quién diablos puede decir que no quiere la paz?

Los guerrilleros se reportaron desde Cuba para rechazar el plebiscito. Sostienen que no ha sido pactado por las dos partes. Sin embargo, el gobierno y el Congreso no se detienen a comentar el asunto y tampoco los grandes medios.  Lo que pasa –le entendí al senador Iván Cepeda- es que la figura se aprobó “por si se necesita”.

Pero el plebiscito no excluye la posibilidad de convocar una Asamblea Constituyente, en lo que están de acuerdo los dos extremos ideológicos nacionales: la guerrilla y el Centro Democrático.

En otras palabras, ¿el plebiscito es un cañazo por si lo acogen las FARC? Quizá en el camino se necesite y el gobierno Santos cree que es mejor que sobre y no que falte. Pero es evidente que los nuevos mejores amigos no se transan por menos que una constituyente y así lo han venido repitiendo en todos los escenarios.

En este orden de ideas, “nada está claro mientras no se aclare”, pero el grueso de los colombianos, sin mayores discusiones, quiere estampar la firma de la paz en cualquier documento, incluyendo un cheque en blanco.

Quienes discrepan son graduados de inmediato como enemigos, no del gobierno sino del país que quiere la reconciliación nacional. Los uribistas, que se proponen decidir sobre el plebiscito en los próximos días, la tienen difícil. Si invitan a votar por el NO estarían negándose a la paz. Si lo hacen por el SI habrán aceptado firmar un pagaré sin leer la letra menuda, donde casi siempre está la trampa.

El gobierno Santos, que logró venderle al mundo –merecidamente- “magia salvaje”, estaría preparando una adaptación de la película de David Trueba “Vivir es fácil con los ojos cerrados”. Fórmula asombrosa para la paz, la economía y todos los problemas nacionales.

@artunduaga_

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