El “asado” conservador

29 de junio del 2017

Están preparando por estos días el asado huilense y la exquisita lechona, y se hornea el partido conservador, en desgracia desde hace rato y ahora un plato más de la bandeja uribista

El “asado” conservador

En la misma hoguera que están preparando por estos días el asado huilense y la exquisita lechona, se hornea el partido conservador, en desgracia desde hace rato y ahora un plato más de la bandeja uribista.

El Huila, un departamento “godo” por tradición y sumiso a las instrucciones de la iglesia católica (cada vez menos) consume la tradicional lechona en estas festividades, con el mismo deleite que el expresidente Uribe Vélez degusta al viejo, tradicional y otrora glorioso partido de Caro y Cuervo, degenerado en “Ciro y Carlina” para terminar en las manos de Hernán Andrade Serrano.

Y no por culpa del opita (la debacle goda) sino por el derrumbe constante que ha venido teniendo esa colectividad en buena parte del país, empezando por Bogotá donde apenas pudo elegir –y arañando las urnas- un solo representante a la Cámara, privilegiado sin tocayos con el sonoro y artístico nombre de Telésforo.

Uribe ha sido el descuartizador de los partidos. Recuerdo que en el 2002 cuando llegó al poder se tragó sin masticar la mitad de la bancada liberal, que atraída por la burocracia se rindió a sus pies. De los 22 senadores elegidos por el liberalismo, por lo menos 12 se plegaron a sus órdenes públicamente empezando por el presidente de la DLN Luis Guillermo Vélez, que en paz descanse. Otros lo hicieron a hurtadillas pero unos pocos –yo, a mucho honor- nos mantuvimos en el liberalismo y en la oposición.

No sirvió de mucho porque Uribe puso a funcionar, como lo hacen todos los gobiernos, su aplanadora política en el Congreso y se hizo reelegir contra viento y marea.

Con un partido liberal maltrecho (lo que queda), Uribe ha venido erigiéndose en el jefe de los conservadores, donde encuentra empatía, como si por siempre hubiese militado en ese partido, cuando todos saben que los puestos y honores los recibió como jefe liberal. ¡Pero ya qué importan los partidos¡ Nadie encuentra diferencias entre uno y otro, nadie se hace matar ni pelea por colores ni banderas.

“Deglutido” Pastrana por Uribe, ¿qué jefes le quedan al partido conservador? Belisario, viejo y achacoso? Roberto Gerlein, “toda una vida durmiendo”, como dice Pirry? Luis Alfredo Ramos, con un pie en el conservatismo y otro en el uribismo?

Quizá Samy Merheg? Olga Lucía Suárez Mira? Nady Georgette Bell Sacaff? Arturo Yepes?

En la fila aparecen, sin embargo, algunos generales o coroneles: Marta Lucía Ramirez (la más fuerte de todos), el propio Hernán Andrade, Efraín Cepeda, Luis Emilio Sierra, David Varguil, Juan Manuel Corzo, que todavía no logran estremecer ni liderar a las mayorías conservadoras (sólo pedazos del partido).

Ripostan algunos que Pastrana no tiene votos ni peso en el partido. Otros afirman que diez veces mejor expresidente que mandatario. Pero, en suma, ahora anda en las filas uribistas, así se piense que la alianza es de tu a tú.

Mientras ese plato se consume plenamente y se dirigiere, los opitas seguimos en modo fiesta, devorando lechonas y bebiendo doble anís. La política volverá a interesarnos después de pasado el San Pedro.

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