Atletic Lagarteiro

8 de febrero del 2016

La delegación que acompañó al presidente Santos a Washington fue objeto de duras críticas.

La delegación que acompañó al presidente Santos a Washington fue objeto de duras críticas en las redes sociales mientras sólo hubo alabanzas en los medios tradicionales (o será más preciso denominarlos como oficiales) de la radio, la prensa y la televisión. Dos aviones de simpatizantes escogidos a dedo por el Jefe del Estado que tendrían el privilegio de entrar a la Casa Blanca y estar cerca del Presidente Obama. Se habló del viaje del “Atletic Lagarteiro”, con titulares y suplentes, haciendo referencia a la célebre imagen utilizada por el inmortal Hernán Peláez cuando mencionaba los eventos sociales llenos de personas que les interesa salir en las revistas de farándula y de dejarse ver por los que consideran son sus pares en la lucha por la atención de los medios.

El castellano es un idioma rico y preciso. Es una de sus mayores fuerzas pues cuenta con palabras cuyas raíces son iguales pero que significan conceptos muy diferentes. Por ello, esa pomposa y numerosa delegación nos permite distinguir entre “notables” (distinguidos, digno de nota, atención etc. Personas destacadas de una comunidad) y “notorios” (se aplica a personas que son muy conocidas por todo el mundo). Bueno pues la delegación colombiana no sólo era importante en número, a pesar de la política de austeridad supuestamente impuesta por el gobierno, sino que estaba llena de personas notorias. Había empresarios, directores de medios, periodistas de primer nivel, artistas, vedettes, amigos de los altos funcionarios, bastantes fotógrafos y camarógrafos para registrar los momentos inolvidables, y un poco de patos que aprovechaban su buena suerte a expensas del dinero público. Algunos tuvieron la fortuna de ir en la parte delantera del avión presidencial, allí donde están el pequeño número de asientos de primera clase reservados a los que han sido seleccionados para estar cerca del jefe máximo. Otros irán en la parte trasera, donde los asientos son normales, pero el ambiente es más relajado. Los menos importantes irán- como las comitivas de los jeques árabes llenas de nanas, choferes, escoltas, secretarios, mascotas, asistentes- en otro avión donde el tratamiento será de menor nivel.

Que en la delegación colombiana no haya notables sino notorios no es de extrañar. En el fondo este es un gobierno que, como nunca antes, se preocupa por la imagen y no por el fondo de los asuntos. La forma es lo esencial así la realidad contradiga tercamente lo anunciado por los medios cada vez más dóciles. El cuarto poder, aquel que debería demostrar independencia y carácter, el que tiene como función social representar al ciudadano frente al poder, ha decidido inclinarse ante el maridaje de la política y los negocios. Triste realidad la de esos “periodistas” que nunca aspirarán a ser notables pues están demasiado contentos siendo notorios. De hecho, la inmensa mayoría no entiende la diferencia entre los dos conceptos.

En el fondo, la delegación es una excelente síntesis de todo lo que está mal en nuestro país donde la casta dominante cree que tiene derecho a todo porque el poder no es para servir sino para abusar.

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