Un paso histórico para la universidad de Bogotá

Un paso histórico para la universidad de Bogotá

6 de diciembre del 2018

La semana pasada se aprobó en primer debate el presupuesto distrital para el año 2019 en el Concejo de Bogotá, por un valor de 25,6 billones de pesos, que se destinarán a mejorar la calidad de vida de los bogotanos con herramientas como las mega-obras en movilidad, los nuevos colegios y hospitales, y la atención de los más vulnerables.

Si bien todos estos logros son importantes, el cabildo bogotano hizo un esfuerzo en particular que se debe reconocer, y fue el aumento de la financiación a la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.

Durante años, el Distrito Capital no mostró una voluntad real de inyectar un capital suficiente para que la universidad cumpliera su misión con criterios de calidad. Tanto así que sólo en dos ocasiones el Distrito ha aportado rubros importantes. La primera fue en 2008, cuando los aportes ordinarios crecieron en 25,27%, alcanzando 114.671 millones de pesos. Sin embargo, este esfuerzo fue opacado por la vinculación de algunos funcionarios de la universidad al escándalo del cartel de la contratación. La segunda ocasión fue al comenzar la administración actual en 2016, cuando se aumentaron los rubros en un 7,5% frente al año 2015, por un valor de $193 mil millones.

La situación parecía no ser diferente de cara al 2019, pues los aportes del distrito ascendían inicialmente a 227 mil millones, correspondientes a un aumento de 1% por encima de la inflación respecto al año 2018. Sin embargo, durante la discusión del presupuesto, sumamos 15 mil millones más a dichos aportes. Esto significa un aumento histórico del 11%, cifra que al incorporarse como gasto recurrente asegura recursos fijos para los años venideros.

Estos rubros estarán focalizados en la ampliación de cupos que prometió la administración actual, e involucra, entre otros proyectos, el aumento de la planta docente, paso necesario para afrontar la re-acreditación de calidad de los programas de la institución.

Adicional a esto, desde el Concejo de Bogotá he luchado desde diferentes frentes para aumentar el presupuesto de la institución. La primera batalla ganada fue la ampliación de la Estampilla Universidad Distrital por 30 años más, gracias al Acuerdo 696 de 2017. De no haber sido aprobado, esta fuente de financiación, que es vital para la infraestructura, la investigación, los doctorados y las bibliotecas, se habría agotado a finales de este año. Es así como, gracias al Acuerdo, se recaudarán aproximadamente 2 billones de pesos que beneficiarán tanto a la Universidad Distrital como a la sede Bogotá de la Universidad Nacional.

De hecho, para el año 2019, los ingresos para inversión por este concepto ascenderán a 30 mil millones de pesos, dinero necesario para poner en marcha el nuevo plan estratégico de desarrollo de la U. Distrital y superar las difíciles condiciones en las que se encuentra.

En todo caso, es imperante que el gobierno nacional asuma su responsabilidad frente al Sistema Universitario Estatal y resuelva la inequidad de la distribución presupuestal que existe entre las universidades públicas. Es absurdo, que para el 2019, las transferencias de la nación a la Universidad Distrital se redujeron en un 12%, aportando anualmente tan sólo $900 mil pesos por estudiante, para un total de $24.390 millones; mientras que la Universidad del Valle, con la misma cantidad de estudiantes, recibirá aportes que superan los $9 millones anuales por estudiante, ya que le son asignados $250.000 millones de pesos. Los esfuerzos presupuestales de la nación deben ampliarse para lograr un equilibrio financiero.

La inequidad de esta distribución impide que la Universidad Distrital amplíe la cobertura y mejore la calidad de la formación de sus estudiantes. Además, no hace justicia a los más recientes rankings de las mejores universidades del país, que ubican a la Universidad Distrital y a la Universidad del Valle en los 5 primeros puestos con el mejor desempeño.

Tenemos la firme convicción de que la educación es el camino para superar las desigualdades sociales, y por eso seguimos apostando por la educación de calidad a través de la única institución de educación superior pública de Bogotá, la cual representa una de las pocas puertas que se abren para los miles de jóvenes bogotanos que desean continuar sus estudios superiores sin contar con recursos suficientes para costear una universidad privada. Ciertamente se requieren aún más esfuerzos y una mayor financiación que permitan resarcir los años de rezago, pero este es un avance y de avances está hecho el mundo. Así, y solo así, demostraremos que con educación todo se puede.

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