Aún no hay condiciones para una nueva valorización*

1 de noviembre del 2018

A principios de esta semana en la comisión de hacienda del Concejo de Bogotá, a pesar de nuestro voto negativo, se aprobó el cobro de una contribución impositiva por valorización. Estos recursos se irán para obras en parques, ciclo rutas, algunas vías y un centro cultural en el norte de la ciudad. A partir del […]

Aún no hay condiciones para una nueva valorización*

A principios de esta semana en la comisión de hacienda del Concejo de Bogotá, a pesar de nuestro voto negativo, se aprobó el cobro de una contribución impositiva por valorización. Estos recursos se irán para obras en parques, ciclo rutas, algunas vías y un centro cultural en el norte de la ciudad. A partir del próximo año más de 800 mil predios de Usaquén, Suba, Chapinero, Fontibón y Puente Aranda tendrán que pagar en promedio $2 millones adicionales en su carga tributaria. Lo podrán diferir a 5 años.

Bogotá, desde los años 30, ha utilizado el mecanismo de la valorización para financiar un buen número de obras. De hecho, después de la Constitución de 1991 se convirtió en un instrumento que ha fortalecido las finanzas del distrito. Sin embargo, entre el año 2005 y el 2013 se aprobaron tres valorizaciones para 140 proyectos en toda la ciudad. Muchas de las obras definidas para hacerlas con estos recursos, fueron pagadas por los ciudadanos, pero nunca se hicieron. Tuvieron que ser excluidas 86 de ellas. Se han ejecutado hasta el 2017 42 proyectos y se realizarán 54 en los próximos años. La ciudadanía perdió confianza en la valorización. Se le cobraron obras que no se hicieron, muchas se demoraron, en otros casos, como no se tenían diseños, la plata no alcanzó. También se presentaron situaciones en donde se tuvo que devolver la plata.

El deprimido de la calle 94 desacreditó totalmente el mecanismo de la valorización. La obra costo tres veces más de lo planeado y duro más de 8 años en terminarse. Durante su construcción causó, por el contrario, una gran desvalorización de la zona. La avenida Calle 153 entre la autopista y la avenida Boyacá fue cobrada pero solo se hizo el carril sur. La comunidad se quedó esperando el resto de la vía y hoy, la zona está colapsada en su tráfico.

Considero que actualmente no hay condiciones para una nueva valorización, de hecho, hace un año se le habían sugerido varias propuestas a la administración, pero el proyecto de valorización no las consideró.

El Concejo de Bogotá le ha aprobado a la Alcaldía de Peñalosa entre vigencias futuras, cupos de endeudamiento y otras fuentes de financiamiento, más de 39 billones de pesos. Suma que no ha sido ejecutada aún. De hecho, en un análisis que hicimos al programa de obras del Plan de Desarrollo, donde se habían aprobado 113 obras prioritarias y posteriormente se adicionaron otras para un total de 191 obras que deberían ser ejecutadas en los 4 años por un valor $72.2 billones, a junio de este año se encuentran 71 obras sin financiamiento. Lo extraño es que el proyecto de valorización solo incluye una de estas obras prioritarias. Si aún no se tiene financiado un plan ¿por qué abrir más frentes y no priorizar en aquellas obras que son realmente de impacto para la ciudad?

Solo para dar un ejemplo, continúa desfinanciado el Transmilenio por la Avenida Boyacá, una obra vital para el sistema de transporte público de la capital. El gobierno Santos le incumplió a la capital con este compromiso. Es necesario que la nueva administración del Presidente Duque retome y apoyé esta vital obra para el occidente de Bogotá. Lo triste de esto que la administración distrital no la priorizó en este proyecto de valorización, ni siquiera una parte como la correspondiente a la sección que alimentaría el Metro de Bogotá.

Ahora yo pregunto ¿será prioritario un centro cultural por $80 mil millones al pie del Centro Andino, mientras faltan otros en zonas más vulnerables? Más aún cuando a pocas cuadras del centro propuesto, se construirá un teatro de dos mil sillas financiado con recursos de privados.

Al revisar los proyectos de la propuesta aprobada, surgen inquietudes sobre qué tipo de obras generan realmente valorización a un barrio. La pregunta es ¿una vía ya hecha y que ahora está llena de huecos y va a ser reconstruida, si genera valor adicional a los predios? Por ejemplo, en este proyecto se incluyeron la Avenida 19 entre calles 127 a la calle 134. Esta vía ha sido re-hecha dos veces y ahora se va a volver a arreglar, lo peor es que se la van a cobrar por valorización a los vecinos. No creo que un reparcheo o mejoramiento de vías o parques y ciclorutas ya construidos, a los que se les hace mejoras realmente valorice los predios aledaños. Lo que sí genera valor es una obra totalmente nueva que conecta los barrios con las oportunidades económicas y sus centros de empleo.

Una nueva carga tributaria a principios del próximo año, puede poner en riesgo la leve recuperación económica que está teniendo la ciudad. De hecho, se sumarán a una serie de egresos fiscales que afectarán el bolsillo de los bogotanos, especialmente a los de la clase media. Informes de organizaciones como Bogotá Como Vamos han señalado que comienza a haber algo de asfixia tributaria en ciertos sectores de Bogotá.

No se puede hacer populismo con los impuestos, de hecho, la ciudad tiene una cultura tributaria que debe mantenerse. Sin embargo, es necesario ser audaces e innovar en los proyectos de valorización de nuestras ciudades. Hay que recuperar la confianza y priorizar las obras que realmente quieren los ciudadanos. Hay que lograr en el futuro una valorización que diga “obra hecha, obra que se cobra”. Si los ciudadanos ven las obras y notan el mejoramiento de sus condiciones de vida estarán dispuestos a pagar la valorización. Hay que encontrar mecanismos reales para determinar los ingresos de los contribuyentes, solo asumir que las familias de estratos 4, 5 o 6 tiene capacidad de pago, es un error; hay que ir más allá.

En mayo del próximo año cuando los residentes de estas localidades reciban simultáneamente, el pago de sus declaraciones de renta, de su impuesto predial, de vehículo y de valorización serán muchos los que tendrán que endeudarse para pagar, o destinar dos o tres de sus mesadas pensionales; otros dirán, aquí ya no puedo vivir.

El Distrito Capital debe ser responsable con sus finanzas y por supuesto tener una opción como la contribución de valorización, pero esta debe hacerse bien hecha. En su último año, la administración tiene que dedicarse a priorizar y hacer. Se le han aprobado inmensos recursos, debe avocarse a ejecutar y a cumplir. Los ciudadanos esperan resultados.

*Diego Molano

Concejal de Bogotá

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